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¡Charros, charros!

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No conformes con una norma legal que le da vuelta al artículo 123 de la Constitución, los senadores priistas Isaías González y Tereso Medina quieren que todos los trabajadores de cualquier empresa puedan ser reclutados bajo el mismo esquema (outsourcing), con lo cual desaparecería en la práctica el derecho a un empleo estable.   

 

Humberto MUSSACHIO

 

 

Para desgracia de México, Isaías González y Tereso Medina son senadores, pero además, son líderes obreros —cualquier cosa que eso signifique hoy en día—. Pertenecen a esa clase de dirigentes sindicales que un día sí y otro también se muestran empeñosos en buscar el mayor perjuicio para sus representados.

Ambos senadores presentaron recientemente una iniciativa para que se permita la llamada contratación outsourcing de todo, absolutamente todo el personal de una empresa. El malhadado outsourcing no es otra cosa que la subcontratación mediante terceros, lo que en la práctica ha significado que los trabajadores enganchados por este procedimiento carezcan de derechos elementales, pues pueden ser despedidos en cualquier momento.

Desde 2012, una nefastísima reforma a la Ley Federal del Trabajo permite la subcontratación de personal en áreas que no se consideran estratégicas dentro de una negociación, como la vigilancia o la limpieza. En este caso, la empresa solicitante de personal se lo pide a otra que convoca y recluta a los trabajadores que le piden y los pone al servicio de la firma contratante.

Así, cualquier día, si quien solicitó personal decide que ya no requiere los servicios de tales empleados, simplemente avisa a la empresa que se los proporcionó y esta los despacha sin miramientos ni responsabilidad por el despido, en el entendido de que son trabajadores eventuales y que al desaparecer la demanda de sus servicios deja de existir la relación laboral.

No conformes con una norma legal que le da vuelta al artículo 123 de la Constitución, los senadores priistas Isaías González y Tereso Medina quieren que todos los trabajadores de cualquier empresa puedan ser reclutados bajo el mismo esquema, con lo cual desaparecería en la práctica el derecho a un empleo estable.

El outsourcing es una forma bárbara de explotación, lo que ha motivado que la AFL-CIO, la principal organización sindical de Estados Unidos, haya interpuesto una demanda contra las autoridades mexicanas ante la Organización Internacional de Trabajo, pues la subcontratación es un mecanismo desleal que presiona negativamente sobre los salarios en tanto que pone a competir a la fuerza laboral en condiciones del todo desventajosas.

Es tan lesivo para los trabajadores el proyecto del par de seudolíderes, que hasta Roberto Campa Cifrián, titular de la Secretaría del Trabajo, ha salido en defensa del marco legal existente. Como es obvio, el podrido sindicalismo charro ya debe desaparecer, antes de que acabe con sus “representados”.

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