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Terremoto se suma a flagelo en Oaxaca

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El movimiento telúrico de 7.4 grados que la semana pasada cimbró la entidad y causó estragos en la Sierra Sur del estado, cuyas ondas se sintieron en Puebla y la Ciudad de México, se añadió a la pandemia que se vive por el Covid-19 y que se encuentra en el nivel más alto de contagios y fallecimientos. Aún cuando este sismo fue casi de la misma magnitud a los ocurridos hace tres años, en septiembre de 2017, sus efectos fueron menores. Autoridades de protección civil advierten que estaban detectadas las construcciones y zonas en riesgo en caso de un siniestro de tal magnitud

 

 

Yolanda PEACH

 

Oaxaca enfrentó el martes un terremoto de 7.4 grados en plena pandemia de Covid-19 y en su fase de mayor riesgo de contagios.

Las ondas de este sismo se sintieron incluso en Puebla y en Ciudad de México (CDMX), donde todavía las ruinas y los traumas del temblor de hace tres años son una pesadilla cotidiana para muchos de sus habitantes.

El movimiento telúrico que estremeció el sur y centro de México y dejó al menos diez muertos y algunos daños materiales en las zonas cercanas a su epicentro en el estado de Oaxaca, uno de los más pobres del país.

Sin embargo, aunque el terremoto del martes fue mayor en magnitud que el del 19 de septiembre de 2017 sus efectos en la capital y en otros lugares donde se sintió fueron considerablemente menores que entonces.

Hace tres años, más de 300 personas perdieron la vida solo en la Ciudad de México, donde decenas de construcciones se vinieron abajo y donde todavía quedan solares y edificios vacíos con paredes rajadas como señales inequívocas de la tragedia.

Las autoridades de protección civil estatal y municipal se califican capacitadas para atender un desastre de gran magnitud. La experiencia en el tema y los yerros de respuesta en los recientes terremotos ocurridos en septiembre de 2017 fueron clave para atender el siniestro.

El terremoto activó la alerta sísmica en la capital, donde se sintió con fuerza. El aviso, aproximadamente un minuto antes de que se sintiera el movimiento telúrico, dio tiempo a que se desalojara la mayor parte de los edificios.

 

RECUENTO DE DAÑOS  

 

La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) informó que suman diez personas fallecidas y 21 lesionadas tras el sismo ocurrido el pasado martes a dos kilómetros de La Crucecita, Huatulco.

La cifra podría aumentar. Rescatistas retiraban escombros de Santa María Xanaguía donde 15 trabajadores habrían quedado sepultados por un derrumbe.

La Secretaría de Cultura de México y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informaron daños a 55 inmuebles del patrimonio cultural, 40 con afectaciones menores, 11 con daño moderado y cuatro más calificado como severo.

En cuanto a las viviendas afectadas, se reportan 2 mil 072. Son 85 los municipios con daños en algún tipo de infraestructura.

En el Centro Histórico están los inmuebles con más afectaciones, 19 catalogados como históricos. La Subdirección del Centro Histórico y Patrimonio Mundial de Oaxaca de Juárez detalló que se trata de construcciones de adobe que estaban en mal estado, cuyos muros estaban reblandecidos por las lluvias de los últimos días.

Son en total 55 inmuebles dañados, que incluyen mercados, dos escuelas y el panteón general, aunque este último, con daños menores.

Los templos son San Juan de Dios, la Santísima Trinidad de las Huertas, San Agustín, La Defensa, San José, la Compañía de Jesús y Xochimilco, en tanto los mercados Benito Juárez, 20 de Noviembre, Sánchez Pascuas y La Merced, tienen afectaciones leves.

 

AFECTACIONES COLATERALES

 

Se reportaron interrupciones en el suministro de agua y luz en distintos municipios del estado. El miércoles pasado faltaba que cuatro mil usuarios recuperaran el servicio eléctrico.

Alejandro Murat Hinojosa, gobernador de Oaxaca, informó que el personal médico del Hospital Comunitario de Santa María Huatulco, atiende a sus pacientes en la parte exterior del edificio, en espera del dictamen que les permita reingresar con seguridad, aunque no se prevén daños estructurales.

“Estábamos haciendo una evaluación cuando sufrimos una primera réplica y por eso es tan importante visitar los lugares para que podamos también sentir lo que siente el personal médico. Me transmitían, por ejemplo, que estaban atendiendo un parto cuando se llevó a cabo el temblor, una de las áreas está expuesta al aire libre por protección y prevención”.

En San Juan Ozolotepec, la Cruz Roja, las Fuerzas Armadas y los equipos de emergencia removían escombros.

“La mayoría de la gente que estaba trabajando en un camino rural ha salido. No podría confirmar si todavía podría haber alguna persona que siga incomunicada. Hay información de que ya la mayoría, o la totalidad de la gente ha salido”.

El gobernador detalló que los sistemas de agua de Huatulco, una gran parte se colapsó, “de Juchitán se ha colapsado totalmente el drenaje, en Tehuantepec, en el Espinal, a raíz de hace dos años son áreas que tendremos que atender”.

Los hospitales que atienden el coronavirus “sí están trabajando de manera normal, atendiendo patologías y también el Covid-19″.

Hay daños en tres carreteras federales y cinco estatales, así como en un puente de la región. Las tareas de la refinería de Salina Cruz fueron paradas y el fuego fue controlado en su totalidad.

Elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Guardia Nacional y la Cruz Roja trabajaron en la zona de Ozolotepec, región de la Sierra Sur, con daños importantes debido a deslaves y derrumbes.

 

DOLOROSA EXPERIENCIA

 

Convivir con sismos daba confianza a los oaxaqueños, no se le daba importancia. Los sismos del 7 y 19 de septiembre obligaron a ponerse en alerta y pactar un trabajo solidario.

Oaxaca todavía se recupera de esos sismos en el que fallecieron 471 personas en todo el país; en la entidad, el ocurrido el 7 de septiembre, de magnitud 8.2, dejó más de 100 muertes y decenas de viviendas derrumbadas.

“Hablar actualmente de Oaxaca es enfatizar que cada vez estamos mejor preparados, con información mejor distribuida, sistemas de alerta temprana que nos dan ciertas oportunidades y un sistema de alerta sísmico”, asevera el jefe del Departamento de Análisis de Amenazas de la Coordinación Estatal de Protección Civil, Miguel Morales Díaz.

Informó que, en la actualidad, se conformó un grupo de emergencia que incluye al Ejército Mexicano, que son los que aplican el plan DN-III-E, un programa estratégico militar de auxilio a la población civil.

Abundó que el Consejo Estatal de Protección Civil lo encabeza el gobernador, “cuando ocurre cualquier evento perturbador que genere daños, en automático se instala en consejo”.

Están involucradas todas las dependencias estatales y federales que pueden ayudar, como la Secretaría de Seguridad Pública, el Instituto Estatal de Educación Pública del Estado, Servicios de Salud de Oaxaca, Secretaría de Infraestructuras y el Ordenamiento Territorial, Caminos y Aeropistas de Oaxaca, Comisión Estatal de Vivienda y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Cada municipio debe tener conformado un Consejo Municipal de Protección Civil, “la lógica nos dice que el primer respondiente es el que está más cerca, como el agente municipal”.

Reconoció que, hasta antes del 2017, la población no le daba la importancia debida a la protección civil, “no les interesaba, antes, la mayoría de reportes era de abejas en la colonia”.

“La mayoría está un poco más preparado (…) temblaba y dejaban pasar la situación, ahora si tiembla reaccionan de otra forma. Vivir una experiencia tan devastadora es la forma en la que Oaxaca ha ido aprendiendo”.

El problema al que se enfrentaron en el pasado, fue precisamente la desorganización. “Cuando ocurrió el terremoto del 2017, cada quien trató de resolver el problema por su lado.

Ahora “si se trata de caminos lo resuelve CAO, si se trata de ríos, Conagua o Sapao, CEVI si se trata de viviendas, Sinfra, si son puentes, coordinamos cada dependencia para dar una solución”.

El capitán Porfirio Díaz Rodríguez, subdirector de Protección Civil Municipal, especificó que, en el ámbito de su responsabilidad, se atienden las 13 agencias municipales y el centro, labor a la que se suman Bomberos, Cruz Roja y los grupos voluntarios de rescate.

Anotó que cuando inicia un temblor comienza el pánico, así que lo más importante es poner en resguardo la vida.

Las zonas de más riesgo en la capital oaxaqueña son la parte alta de Santa Rosa, la colonia del Maestro, orillas del Río Atoyac, riberas del Río San Felipe, “las orillas de los arroyos son las áreas más peligrosas porque se viene un derrumbe y adiós casas”.

 

CENTRO HISTÓRICO, PREVISIBLE

 

El Centro Histórico, considerado Patrimonio de la Humanidad, tiene construcciones que están en riesgo, pero cada una detectada.

“Nuestra ciudad ha pasado por varios temblores y terremotos. Creo que las casas que están de pie están bien. El adobe es muy resistente”, asevera el coronel Porfirio Díaz.

“Hay casas que, si pasamos, vemos que la pared está casi derrumbada, pero los dueños no han intervenido porque se les hace engorroso el trámite ante las oficinas del Centro Histórico y del Instituto Nacional de Antropología e Historia, se tienen que solicitar permisos especiales, ya que, de lo contrario, existen multas, así que muchos prefieren dejar su patrimonio en mal estado”.

Subrayó que se ha realizado el reporte técnico de lo que puede pasar si no se le da mantenimiento o reconstrucción, “les decimos que mejor arreglen el lugar antes de que se les finque una responsabilidad, que vayan a las dependencias correspondientes a pedir permiso antes de que se arrepientan de no haberlo hecho (…) Ya se tienen detectadas (los inmuebles) y ya se les avisó, no podemos ser coercitivos y obligarlos”.

Agregó que también hay propiedades que están en litigio y los dueños no se pueden poner de acuerdo, “hay muchos inmuebles que no se han remodelado, pero el trabajo lo hemos hecho”.

Algunas casas del Centro Histórico con estructuras muy antiguas, son propensas a sufrir caídas, derrumbes o colapsos. “Son edificaciones a las que no se les ha dado el tratamiento adecuado”, asegura Miguel Morales Díaz.

Admitió que no se puede decir que Oaxaca esté 100 por ciento preparado, “ningún país lo está, ni los primer mundistas con su tecnología van a estar preparados para un evento que cause un desastre, Oaxaca, a comparación con años anteriores, está mejor”.

 

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