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Sin rumbo la Cuarta Transformación

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Con una violencia creciente, una economía estancada, desempleo al alza y los grandes proyectos paralizados, así llega Andrés Manuel López Obrador a su primer tramo de mandato y aunque tiene el mérito de haber vencido a los poderes fácticos que mantenían controlado el acceso al poder, el primer Presidente de México surgido de la izquierda ha generado más dudas que certidumbre en los primeros 12 meses de administración; para sus impulsores, aún está por demostrar de que se trata la 4T, para sus críticos, la falta de rumbo y de objetivos es preocupante

Alonso PÉREZ AVENDAÑO

CIUDAD DE MÉXICO.- Con 31 mil 632 homicidios dolosos perpetrados en el país entre el 1 de diciembre y el 31 de octubre, un crecimiento económico registrado en ceros, grandes proyectos de infraestructura que existen solo en papel y con un proyecto neoliberal que no se ha extinguido, Andrés Manuel López Obrador ha dejado severas dudas respecto al rumbo que tomará su gobierno en los siguientes cinco años. Durante el primer año de mandato, tanto entre sus principales promotores como entre sus críticos y detractores, hay incertidumbre sobre si la Cuarta Transformación realmente existe y México está viviendo un periodo histórico tan relevante como el de la Independencia, la República Restaurada y la Revolución o es meramente un discurso, un eslogan de Morena y su fundador.

NO HAY RUMBO

Historiadora y escritora, Soledad Loaeza ha sido una voz crítica del presidente número 79 de México. Para la investigadora emérita del Colegio de México, el principal reto que enfrenta la sociedad mexicana es comprender “la necesidad de que el presidente esté acotado”. En su primer año de gobierno, asegura, la principal equivocación de López Obrador es no haber explicado de qué se trata su gobierno, cuáles son las prioridades, cuáles son los objetivos y cómo se van a alcanzar.
“Lo que no sabemos es hacia dónde vamos, el presidente tiene muchas ideas, pero no queda claro cuáles son sus objetivos.
“Frente al éxito que ha tenido en la comunicación, no ha tenido la capacidad de persuadir y de explicar qué es lo que quiere y por qué toma ciertas decisiones, sí hay una sensación de que prevalece la arbitrariedad”, asegura en entrevista la autora de El Partido Acción Nacional, la larga marcha.
Respecto a la violencia y la inseguridad apunta que son dos temas centrales “sobre los que no nos han dicho cómo los van a resolver”.
Para la investigadora, la intención del presidente es recentralizar el poder, sin advertir que el modelo centralista ha demostrado su fracaso en México.
–¿La lucha contra la corrupción ha arrojado resultados positivos?, se le pregunta a la escritora.
–La corrupción está siendo utilizada para justificar casi todos los problemas del país. Yo creo que ha exagerado mucho, si hubiera habido el saqueo del que él habla, dónde estarían las carreteras, donde estaría la infraestructura que hoy tiene México. En mucho es algo discursivo.

MÁS CERCA DE KIRSCHNER QUE DE CHÁVEZ

Steven Levitsky es el nuevo rockstar entre los politólogos internacionales, su libro How democracies die? (¿Cómo mueren las democracias?) se ha vuelto un referente en la conversación en un panorama en el que se desea conocer qué futuro tiene el mundo cuando los controles los tienen personas como Trump, Bolsonaro y López Obrador. En su obra, coescrita con Daniel Ziblatt, que se encuentra entre los libros más leídos de The New York Times, hace una radiografía de los líderes “autoritarios peligrosos”, que tienen en común “mostrar sólo un débil compromiso con las reglas democráticas; negar la legitimidad de los oponentes; tolerar la violencia y mostrar inclinación por restringir o frenar las libertades civiles o a los medios”.
Podría referirse al presidente mexicano, pero ¿es Andrés Manuel López Obrador un gobernante peligroso?
“AMLO es un caso ambiguo, diferente a los outsiders autoritarios elegidos en otros lados, no es como Trump ni como Chávez, es un político de carrera que sabe ganar dentro del juego democrático y ha mostrado gran pragmatismo. No ha fomentado la violencia como ha hecho Trump”, asegura.
“Claramente no es un amante del contrapeso, yo habría querido que no ganara una mayoría plena en el Congreso, me parece peligroso que tenga la mayoría, pero después de un año sigue siendo un caso ambiguo, lo veo más mucho más como los Kirchner en Argentina que como Chávez. Argentina después de 12 años de kirchnerismo tuvo problemas, pero mantuvo su democracia”, agrega.
Para el politólogo resulta relevante subrayar que fenómenos como el de López Obrador representan que los poderes fácticos que controlaban la democracia en México y en el mundo han visto desdibujado su monopolio.
“Mil periodistas me han preguntado por las causas del populismo en todo el mundo y siempre están buscando un hilo que explique Hungría, Turquía, Brasil, Estados Unidos, no es fácil, no creo que sea un proceso común en todo el mundo, pero hay un hilo que hace más probable el surgimiento de populistas en todo el mundo, el debilitamiento del establishment político.
“El establishment, en una democracia es el conjunto de actores y organizaciones que controlan los recursos que necesita un político para ser elegido o mantener una carrera política, pensemos en tres, los partidos, que controlan las candidaturas, los medios, que controlan el acceso al votante y los grupos de interés, empresarios, sindicatos, activistas, que controlan recursos que los candidatos necesitan.
“Hace 50 años en cualquier democracia del mundo, el establishment tenía el monopolio sobre esos recursos, sobre las candidaturas, solo existían periódicos tradicionales, dos o tres canales de televisión, si un político no tenía buena relación con ellos no tenía acceso al electorado. Hasta los 80, si un político no tenía una buena relación con por lo menos una parte del establishment no podía ganar, solo Perón. Era súper difícil ser un populista, un outsider hace 50 años, hoy los establishment en todos los países del mundo, en Inglaterra, Canadá, Estados Unidos, Brasil, Hungría, México han perdido su monopolio sobre esos recursos”, asegura.

EXPLICAR LA 4T

Gibrán Ramírez, politólogo que se ha vuelto uno de los principales activistas de la Cuarta Transformación desde diversos espacios de opinión pública, señala que el actual se trata de un proceso histórico por la ampliación de derechos para los ciudadanos.
“Vicente Lombardo Toledano hablaba desde los años 30 de la tercera transformación, que era la Revolución, pero todavía no tenías ni el sistema de educación pública ni el sistema alimentario, decirlo era una manera de proyectarlo, creo que estamos en el momento decisivo en el que sabremos si hay o no cuarta Transformación”.
El proyecto, agrega Ramírez, columnista del diario Milenio y del programa La hora de opinar de Foro Tv, está basado en cuatro objetivos: 1. Separar el poder político del poder económico, “es el sistema de compras públicas, en eso se ha avanzado mucho centralizando desde la Secretaría de Hacienda”.
2. El sistema de intermediación corrupto, en el que “había dos grandes fugas, una hacia el sector privado, por medio de organizaciones de la sociedad civil, entre evasión de impuestos, donativos directos; por otro lado, la intermediación de la política social, toda la política, al ser focalizada, tenía intermediarios, la entrega de los recursos se hacía directamente a través de los agentes de gobierno, hoy la política social es universal y no intermediada, lo que depende de la bancarización”.
3. Cambiar el sistema de partidos políticos. “Había un sistema de tres partidos políticos, que se repartían todo, ahora hay un sistema de partido mayoritario y eso no sabemos en qué va a terminar”.
4. Transformar el federalismo. “Este objetivo también puede acabar en muchas cosas, pero teníamos un federalismo subsidiado, con recursos federales se pagaba la mayor parte del gasto de los estados, ahora los recursos federales van etiquetados y los estados tendrán que cobrar sus impuestos o huevonear, si huevonean vamos a tener un centralismo en automático, si cobran impuestos vamos a tener un federalismo más fuerte”.
Sobre el objetivo de acabar con el neoliberalismo, apunta que ha habido y hay aún piezas del equipo de López Obrador que defienden este sistema económico, “estaba Urzúa, el actual secretario de Hacienda es muy neoliberal, casi no hay economistas que no lo sean, en Hacienda está también Gerardo Esquivel, hay muchos elementos de esos, es una disputa que se está dando, es muy complicado con los elementos que se tienen”.

VIEJAS FORMAS, PIEZAS CLAVE

Las viejas prácticas del priismo –el autoritarismo, los acuerdos cupulares que rompen acuerdos con los ciudadanos- han seguido manteniéndose en la Cuarta Transformación, muestra de ello, la elección de la nueva presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos.
La senadora Citlali Hernández, una de las representantes más jóvenes de Morena en el Poder Legislativo, constata que el coordinador de la fracción morenista, Ricardo Monreal, entrampó el proceso de designación, violando los acuerdos que el Senado había establecido con organizaciones de la sociedad civil.
“Morena votamos diferente, cuando las cosas se llevan a una negociación cupular, ese tipo de designaciones se pervierten, así fue, la terna fue resultado de una negociación cupular cuando podría haber sido distinta. Yo y otros compañeros pensamos que Rosario debía estar en la terna, pero también otros, otros que estaban mejor evaluados”.
No obstante, de este escenario Hernández separa al presidente, rechazando las críticas que lo señalan por querer capturar las instituciones del Estado, desde la Suprema Corte de Justicia hasta el Instituto Nacional Electoral y, por supuesto, la CNDH.
“Las instituciones han estado secuestradas por más de 80 años por un régimen autoritario que generaba una lógica presidencial, con sutileza, pero realmente ninguna institución autónoma ha sido realmente autónoma en este país, es muy peligroso caer en la narrativa de que el presidente que más está democratizando los procesos, que más está generando apertura para nuevos perfiles está haciendo lo contrario”, señala.
Como con Monreal, Hernández ha sido crítica con la actual presidenta nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, a quien ha acusado por “inmovilizar al partido durante su gestión”.
–Polevnsky y Monreal siguen siendo piezas con mucho poder en este gobierno
–El pueblo y la militancia de nuestro gobierno están observando, lo he dicho respecto a algunos personajes, la historia será la que los juzgue. Ojalá que quienes no están entendiendo entiendan que hay una responsabilidad histórica y política.
Asimismo, reconoce, hoy Morena carga todavía con el peso de sus decisiones pragmáticas. “La elección de algunas candidaturas, a mi juicio, fueron decisiones pragmáticas, fueron errores, eso genera que algunas autoridades electas todavía no estén dando resultados, que estén fallando, toca hacer un análisis al interior y entender que Morena es una prioridad y hay quienes están a la altura y hay quienes están fallando”.

 

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