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Pueblos indígenas, sin derecho a la salud

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Unidades médicas dependientes de los Servicios de Salud de Oaxaca  agonizan sin médicos ni medicamentos. Durante un recorrido efectuado a diversos centros de salud de la Jurisdicción Sanitaria número 6, Real Politik constató la grave situación que existe en las comunidades ante el colapso que enfrentan los servicios de salud en el estado, producto de una galopante corrupción

 

Texto: Deimos SÁNCHEZ

Fotos: Jairo ARAGÓN

Enviados

 

SAN MELCHOR BETAZA.- El olor a muerte se respira entre los caminos y las montañas de la Sierra Norte, región colapsada por la interminable crisis que agobia al sector salud en el estado.

A la miseria en que viven los indígenas zapotecas de este municipio se suma, como su peor desgracia, la falta de medicamentos para curar las decenas de males que los aquejan.

La desnutrición, enfermedades crónico-degenerativas, paludismo, infecciones pulmonares y gastrointestinales, el índice de muerte materna y la escaza o nula información sobre planificación familiar, son cosa común en este alejado rincón de la Sierra Juárez.

Aquí, donde la gente convive a diario y se habla de tú con la pobreza, la realidad en materia de salud cobra tintes dramáticos.

En el Centro de Salud de este lugar no hay medicamentos ni siquiera para tratar una gripe, la farmacia se encuentra completamente vacía y atención al público recae principalmente los becarios, quienes cubren al médico responsable durante sus ausencias.

Cuando una persona enferma tiene que trasladarse a San Ildefonso Villa Alta, a una hora de distancia, para que puedan recibir atención médica.

La situación en este lugar se torna aún más grave porque la población vive una emergencia debido a los estragos causados por el paso de las tormentas tropicales “B eatriz” y “Calvín”, que dejaron pueblos enteros incomunicados.

En la mente de los habitantes de esta comunidad, aún resuenan las palabras del hoy gobernador, Alejandro Murat Hinojosa, cuando prometió ante ellos, en su visita a la región como candidato del PRI, que el rezago y la pobreza, por fin, acabarían.

Esto, no ha sucedido, pues todo sigue igual y aún, peor, la gente agoniza por falta de medicamentos.

A penas la semana pasada, concluyó un paro de labores que durante 20 días mantuvieron 80 centros de salud de la Jurisdicción Sanitaria número 6, que principalmente comprende a la región de la Sierra Juárez, provocado por la escasez de medicamentos.

La Sección 35 del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sector Salud (SNTSA) denunció que en las farmacias de las clínicas rurales no existe siquiera Paracetamol ni otros medicamentos básicos para atender a la ciudadanía.

Para poder documentar la grave falta de medicinas en las unidades médicas del sector salud, Real Politik realizó un recorrido por algunas de las poblaciones más afectadas por este desabasto.

Durante tres días, el equipo de Real Politik visitó los centros de salud de Tlacolula de Matamoros, San Dionisio Ocotepec, Santiago Matatlán, San José de Gracia, Nejapa de Madero, San Carlos Yautepec, El Camarón Yautepec, Chihuiro, San Melchor Betaza, San Cristóbal Lachirioac, San Francisco Yateé y el hospital de San Ildelfonso  Villa Alta.

El reportero constató que la falta de medicamentos en las unidades médicas no es un problema reciente, es una situación que los pueblos han padecido desde hace al menos siete años.

 

“Aquí no hay nada”

 

El centro de salud de Santiago Matatlán, municipio ubicado a escasos 56 kilómetros de la capital del estado, a pesar de su cercanía con la ciudad de Oaxaca carece de medicamentos básicos como son: Diclofenaco, paracetamol, ácido acetilsalicílico, ibuprofeno, metamizol sódico, tramadol, materiales de curación entre otros.

Don Amado Cernas de 85 años de edad y su hija Victoria de 60 años, forman parte de la estadística de los 4 mil habitantes de este municipio, quienes desde que tienen uso de razón nunca han tenido acceso a medicamentos gratuitos, ni siquiera para el dolor, mucho menos para la hipertensión.

Por ello, tienen que recurrir a comprar sus medicinas a las farmacias privadas, donde el precio de cada medicamento oscila entre los 300 y mil pesos, situación que les genera un gasto fuerte en su economía. “Prácticamente sólo trabajo para sobrevivir”, comentó doña Victoria.

Así como la situación que se vive en la cabecera de Matatlán, sus agencias municipales como San Felipe Güilá y sus núcleos rurales también atraviesan por la misma situación y ante ello los pacientes tienen la necesidad de recurrir a la clínica rural del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Tlacolula de Matamoros, donde muchas veces ni los atienden, “pero que podemos hacer si no hay otro lugar donde acudir”,  lamentó “Don Mingo” quien se dedica a la siembra de maguey.

Por otro lado, doña Ofelia López, denunció la mala atención que hay en el centro de salud de su municipio en San Dionisio Ocotepec:

“De que sirve que vayamos al centro de salud, si después de espéralos media hora a que nos atiendan nos salen con que no tienen medicamentos o que no está el médico encargado”.

-¿Y cómo le hace a dónde recurre?

-No tiene caso joven ir a estos lugares. Lo más conveniente es ir a un doctor particular aunque te arranque de golpe tus 700 o mil pesos, viene siendo lo mismo ya que en los centros de salud aparte de que te hacen esperar te dan una receta para que vayas a comprar tus medicamentos.

Como estas unidades médicas del sector salud, un total de 80 de las 104 que conforman la Jurisdicción Sanitaria número 6 cerraron parcialmente sus puertas por su paro de labores, es decir en algunos centros sólo atendían los becarios que realizan su servicio social o médicos de contrato.

Los doctores y personal sindicalizado que pertenece a la Sección 35 de la Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud realizaron el paro laboral que inició el 19 de junio y se levantó el pasado miércoles 5 de julio.

“Entiendo el enojo de la gente ya que con mucho trabajo se ganan su dinero y a veces el comprar medicamentos tan caros implica que muchos de ellos tengan que sacrificar hasta sus animales para poder pagar las cuentas”

Francisco Martínez Pérez, responsable de la unidad médica de San Carlos Yautepec

 

Es una pesadilla

 

El centro de salud de San Carlos Yautepec y de sus agencias no

fueron la excepción. El personal se unió al paro, pero aún así se dieron consultas y expidieron recetas médicas.

El médico encargado de la unidad, Francisco Martínez Pérez, explicó que sólo cuenta con un 32 por ciento de medicamentos, es decir con sólo 43 claves de 139 de las que se necesitan.

Lamentó que sólo le hayan llegado medicamentos que casi no se ocupan en la zona, pues la mayoría de los habitantes padecen enfermedades crónicas degenerativas.

Con un semblante de impotencia, el médico general de este centro de salud expresó que cada que llegan los pacientes a su consultorio para él es un dolor muy grande decirles que los medicamentos que necesitan los tienen que comprar en las farmacias del sector privado, pues el centro de salud no cuenta con ellos.

“Entiendo el enojo de la gente ya que con mucho trabajo se ganan su dinero y a veces el comprar medicamentos tan caros implica que muchos de ellos tengan que sacrificar hasta sus animales para poder pagar las cuentas”.

Por ello, confió en que pronto se acabe esta pesadilla en donde los más afectados  son los pobres.

La misma situación impera en el Camarón Yautepec, municipio de Nejapa de Madero, en donde el reportero encontró a una pareja que mostraba un semblante de preocupación por la crisis económica en la que están metidos, todo por una negligencia médica.

Don Roberto Garnica Ríos de 52 años de edad y su esposa Paulina Blanco Sibaja de 45 años, ambos vecinos de San Carlos Yautepec relataron que el pasado mes de febrero su hija Greicy Janet de escasos 19 años de edad sufrió una caída en motocicleta lo cual provocó una herida de gravedad, por lo que ellos fueron al Hospital Regional del Nejapa de Madero.

Sin embargo, agregaron, al llegar al nosocomio aparte de que los atendieron tarde y a pesar de los gritos de Greicy por el intenso dolor, ni siquiera un calmante pudieron darle,  pues argumentaban que ni eso tenían, que lo único que podrían hacer por ella era trasladarla en la ambulancia al hospital al IMSS e la ciudad de Oaxaca.

El viaje costó a la familia Garnica Blanco más de 2 mil pesos, sin embargo, la situación no acabó ahí, pues en el hospital su hija duró 15 días más para su valoración para que pudieran operarla, en ese tiempo los gastos de alimentación y hospedaje  ascendieron a 70 mil pesos.

“Esto económicamente para nosotros representa alrededor de tres o cuatro años de trabajo para poder pagarlo, pues lo que se gana en el campo es una miseria y sin embargo, ahora con estos gastos y ante la falta de empleo tenemos que salir de la región para ganar más”, explicó.

 

“Solitos nos curamos”

 

No sólo en la región Chontal Baja se vive este problema, sino también la Sierra Norte, desde la entrada de Díaz Ordaz hasta llegar a San Ildefonso Villa Alta, sus 25 municipios y sus 85 localidades carecen de un buen servicio de salud a pesar de tener un Hospital Regional del IMSS.

Desde el trayecto de Cuajimoloyas, San Isidro Llano Grande, San Miguel y San Francisco Cajonos, el hambre y pobreza de la gente se ve a simple vista. En el trayecto decenas de pobladores, entre ellos niños cargan sobre su espalda los pesados montones de leña que llevan a sus hogares para poder cocinar.

Doña Lupe y su familia, vecinos de Llano Grande, caminan a prisa con el pesado tercio de leña temerosos por ser retratados por la lente de la cámara, sin embargo, no dejan de caminar voltean una y otra vez.

¡Buenas tardes!, saludo insistentemente, sin embargo, ellos no paran, por el contrario apuran más su paso.

Después de insistir, la señora responde buenas tardes.

¿Cuál es su nombre señora?

Lupe, para qué hace esto, para qué me toma fotos? pregunta un poco desconcertada la mujer.

No se preocupe sólo queremos  saber si en su comunidad donde usted vive, cuentan con servicio de salud?

-Ummm sí, pero casi no vamos.

-Casi no se enferman o cómo le hacen?

-Solitos nos curamos la enfermedad pasa luego.

-¿Por qué no van a su centro de salud?

-Porque los doctores luego nos dicen que no tienen medicinas y para que perdamos el tiempo pues no está bien, expresa muy tristemente doña Lupe.

A doña Lupe una mujer de escasos 60 años, de tez morena y arrugada, vestigios de largas jornadas de trabajo la acompañan sus tres hijos de escasos 8, 12 y 15 años de edad quienes continúan con el paso a prisa para no responder más preguntas. Finalmente bajan por una brecha y logran escabullirse de la cámara.

El sonido del viento y la tranquilidad de la zona, permite observar lo dañadas y solitarias que se encuentran las carreteras en donde los zopilotes hacen presencia alimentándose de las carroñas libres de toda presión de vehículos que casi no transitan por la zona.

Más adelante casi al llegar a un poblado denominado Santo Tomás Lachitá, perteneciente al municipio de San Melchor Betaza encontramos a don Juan Baltazar González, quien denunció el olvido total en el que se encuentra su comunidad.

“No sólo de atención médica sufrimos, sino también de servicios de agua potable, drenaje, luz, trabajo, en fin. Las cosechas de frijol, maíz caña ya no dan para más pues el salir a venderlas a otras comunidades implica inversión algo que no tenemos, sin embargo, así hemos vivido toda la vida, y los políticos sólo en campañas vienen a pedir el voto después ni la cara le vemos”, expresó.

Ya tiene muchos años que los centros de salud cuando no están cerrados por falta de médicos están sin servicio por falta de medicamentos y ante esta situación algunos ciudadanos optan por curarse con el remedio casero, otros se van al hospital de Villa Alta, cuando su enfermedad se agrava, explicó don Juan.

“De que sirve que vayamos al centro de salud, si después de esperarlos media hora a que nos atiendan nos salen con que no tienen medicamentos o que no está el médico encargado”

Ofelia López, habitante de San Dionisio Ocotepec

 

 

Ancianos, los más vulnerables

 

En San Francisco Yateé, un pequeño poblado de 532 habitantes, perteneciente al municipio de San Ildelfonso Villa Alta, la medicina tampoco es suficiente, pues los anaqueles lucen vacíos sin tener una mínima parte de los medicamentos del primer cuadro básico.

Sonia Bautista Cruz, médico becario en servicio, lamentó que la situación por la que traviesan los Servicios de Salud de Oaxaca afecten a la gente más necesitada, que por falta de medicamentos sus enfermedades se prolonguen más y después sea demasiado tarde para controlarlos.

En este poblado, el 80 por ciento de la gente son personas de la tercera edad, necesitan medicamentos de primera mano es decir; insulinas, metformina, captopril  entre otros los cuales sirven para controlar las enfermedades crónicas degenerativas.

La mayoría de la gente necesita atención médica de calidad y a pesar del esfuerzo que como becarios hacemos para que la gente no recaiga en su enfermedad ante la falta de medicamentos, las autoridades no actúan como deberían, es decir les dan menos importancia para destinar recursos a la salud.

“Es lamentable que a los adultos mayores de esta comunidad se le vaya a recortar el apoyo económico que reciben del programa federal Prospera el cual es el único con el cuentan para subsistir pues no todos cuentan con el apoyo de 65 y más”.

En la mayoría de los centros de salud que Real Politk recorrió en la Jurisdicción Sanitaria número 6  de la Sierra Norte con sede en Tlacolula de Matamoros casi no se encontró a ningún médico responsable en las unidades.

De acuerdo con versiones de los propios pobladores de los lugares visitados, aunque los médicos no estuvieran en paro, regularmente los únicos que siempre brindan atención son los becarios.

 

 

 

 

 

 

 

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