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“No vamos a declarar la guerra”, responde AMLO ante el desafío del Cártel Jalisco

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El presidente Andrés Manuel López Obrador dice que se garantizará la paz con inteligencia, no con la fuerza, los sicarios del grupo criminal, que ha tomado mayor fuerza en el país, exhiben su capacidad de ataque a través de videos difundidos en las redes sociales ante la fragilidad del Estado

 

Elena REINA

 

México atraviesa el momento más sangriento de su historia. Pero en la conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador, sobre la tendencia del crimen en el país, el Gobierno celebraba la reducción de un 0,8% los asesinatos en junio. En mayo, en plena pandemia, con los grandes núcleos urbanos confinados, se asesinaba a 97 personas al día. Un mes después, se ejecuta a 95 (2.851 en todo junio). Las cifras oficiales, pese al tono esperanzador de las autoridades, revelan que la tragedia continúa. Las imágenes de ese fin de semana de un grupo de unos 80 sicarios del Cartel Jalisco Nueva Generación, vestidos con equipo militar, armamento de alto calibre y camionetas blindadas, amenazan la debilidad de un Estado que repite que “no está en guerra”. “Abrazos, no balazos”, señala como un mantra el mandatario Andrés Manuel López Obrador.

Al compás del rugido de las metralletas, algunos hombres de El Mencho —líder del Cártel Jalisco— hicieron el viernes (17 de julio) una demostración de fuerza con unas 40 camionetas blindadas, armas con el calibre suficiente como para derribar un helicóptero y la bandera de México estampada en la pechera de un traje de camuflaje. Los vítores a El Mencho y a Doble R (Juan Carlos González, líder de la célula de Jalisco en Michoacán), tenían el objetivo, según ha explicado el secretario de Defensa el lunes, de amedrentar a sus rivales en la zona centro del país, principalmente al Cartel Santa Rosa de Lima (de Guanajuato), liderado por José Antonio Yépez, El Marro, el día de su cumpleaños. No obstante, el desafío no ha resultado solo contra el cartel rival, sino contra todo el Estado, desvelando la impunidad con la que se puede mover parte de un ejército de criminales, incluso aunque su puesta en escena fuera solo para un vídeo viral.

El secretario de Defensa, Luis Crescencio Sandoval —como hizo un día antes el de Seguridad Pública, Alfonso Durazo— tras la amplia difusión de las imágenes, ha minimizado la capacidad de fuego de estos grupos en comparación con la que cuenta el país. Y ha enumerado vehículos de blindaje “artesanal”, una ametralladora antiaérea calibre .50, nueve ametralladoras de un calibre menor, 10 fusiles Barrett (con la capacidad también de derribar una aeronave), 54 fusiles de asalto y seis lanzagranadas. Además, decenas de camionetas con logotipos estampados que rezaban: Fuerzas Especiales del Cartel Jalisco Nueva Generación. Puede que no dispongan de más armamento que el Estado mexicano, que según las últimas cifras anunciadas, tiene desplegado en el país casi 90.000 efectivos de la Guardia Nacional, pero tampoco tuvieron que esconderse.

Nadie del Gobierno, preguntado este lunes por el tema, ha explicado cómo es posible que unas 80 personas (según sus cálculos) pudieran pasearse por una región —entre Michoacán y Jalisco— con semejante arsenal sin que haya, de momento, consecuencias. Guillermo Valdés, exfuncionario del Cisen (antiguo Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional) durante el Gobierno de Felipe Calderón (PAN, 2006-2012), advierte de que una exhibición de este tipo es especialmente peligrosa: “Las organizaciones existen y existían, y siempre habían demostrado una capacidad de fuerza importante. La novedad en este caso es el vídeo de propaganda. Y lo grave es que cuando salen estos vídeos, por parte del Gobierno no pasa nada. Ahí se retrata la fragilidad del Estado, la equivocadísima estrategia del presidente en este tema. ¿Cuál es el mensaje que reciben [los delincuentes]? Silencio”.

En la conferencia de prensa de este lunes, la mínima tendencia a la baja de las cifras de homicidios como ejemplo de “los avances en materia de seguridad” chocaba con lo que cientos de miles de mexicanos habían observado este fin de semana. Un país que roza los 100 homicidios diarios desde hace dos años, decenas de miles de desaparecidos y solo dos sentencias por crimen organizado en 14 años, observaba cómo unas fuerzas paralelas al Estado habían sido capaces de hacer tal demostración sin una respuesta contundente. Cómo es evidente que persiste otro poder ajeno al Estado: el del poder criminal por encima de la ley.

El Gobierno ha defendido que su estrategia de seguridad va en contra de lo que hicieron Gobiernos anteriores, con declaradas o sumergidas guerras contra el narcotráfico, desde Calderón a Enrique Peña Nieto, en 2018: descabezamiento de grandes cárteles, ejecuciones masivas, con la consiguiente fragmentación de las bandas, más desaparecidos, más violencia. La respuesta al plan de la Administración de Morena implica atacar las causas de estos niveles de criminalidad: combatir la pobreza con programas sociales. “No se puede apagar el fuego con fuego; no se puede combatir el mal con el mal; yo sigo llamando a todos a portarnos bien. Abrazos y no balazos”, ha insistido el presidente.

El combate militar más relevante del Ejecutivo contra el crimen organizado en sus dos años de Gobierno se libró hace año y medio en el corredor industrial y petrolero de Guanajuato (en el centro del país). Su lucha para frenar al huachicol (robo de combustible), en una plaza peleada por el Cartel Jalisco y el de El Marro, ha provocado grandes operativos en la zona que han terminado con todos los presuntos criminales en libertad. Su líder, El Marro, quien no ha sido detenido incluso se atrevió a amenazar a sus rivales y al propio Gobierno con sacudir con más violencia a la región, tras la última operación militar en su contra que capturó durante unos días a cinco colaboradores, entre ellos, su madre.

“Vamos a ir garantizando la paz, con inteligencia, más que con fuerza. No vamos a declarar la guerra, ya lo hemos dicho muchas veces”, ha insistido López Obrador el lunes. Algunos expertos coinciden, no obstante, en que el plan de las fuerzas de seguridad mexicanas no ha demostrado, hasta la fecha, un esfuerzo de inteligencia militar. “La posición del Gobierno es esquizofrénica. Porque por un lado el Ejército responde cuando lo atacan, con puras acciones reactivas y desesperadas. Y por otro, el presidente insiste en que no hay intención de atacarlos. El Cartel Jalisco lleva 18 meses en fase de expansión por todo el país y no parece que nadie vaya a frenarlo. ¿Cree que en el Ejército estarán contentos con el culiacanazo [la liberación de Ovidio Guzmán tras su detención]?, ¿y ahora con la exhibición de El Mencho en estos vídeos y sin ninguna reacción del Gobierno?”, se pregunta Valdés.

 

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