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La tragedia en Gaza

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Cadáveres de niños son apilados en neveras para helados ante la falta de espacio en las morgues; el 70 por ciento de los heridos quedarán discapacitados de por vida. Los bombardeos afectan a un tercio de los hospitales, los médicos lloran ante el horror de la guerra

 Agencias 

“En un cuarto del hospital kuwaití en Rafah, en la Franja de Gaza, los cadáveres de cuatro niños son apilados en una nevera para helados y comestibles, porque ya no hay espacio en las morgues”.

“Frente al edificio yacen los cadáveres de toda una familia, mientras los cuerpos más pequeños son besados por mujeres que sollozan”.

La escena atestiguada por un corresponsal de la agencia AssociatedPress en Gaza apunta al horror que los médicos presentes en el territorio deben confrontar cada día.

Sólo el domingo 3 de agosto hubo más de 180 bombardeos israelíes en Gaza según corresponsales y el número de paletinos muertos, en su mayoría civiles, supera 1.800 desde el inicio de la ofensiva hace cuatro semanas.

 

Más de nueve mil heridos

 

“La mayoría de las heridas son muy serias. Mi impresión es que cerca del 70 por ciento de los heridos permanecerán discapacitados, su vida jamás será la misma”, dijo a la agencia AFP el doctor Ghassan Abu Sitta, cirujano plástico de la Universidad Americana en Beirut quien llegó a Gaza con la organización Ayuda Médica para los Palestinos (MAP, por sus siglas en inglés).

“Yo operé a un niño de ocho años que había perdido a toda su familia y la mitad de su cara, incluyendo un ojo. Y el otro ojo fue perforado por la explosión de una munición”, relató Abu Sitta.

“Tuve que reconstruir de alguna manera su rostro y cubrir sus heridas. No tiene futuro, y todo el tiempo pregunta por qué se apagó la luz”.

Para Abu Sitta, “la escala de la carnicería en Gaza excede totalmente la capacidad del sistema de salud”.

Un tercio de los hospitales han sido afectados por los bombardeos y la mitad del personal no puede llegar a sus lugares de trabajo, según corresponsales.

 

“Dejarlos morir”

 

Michele Beck, integrante del equipo de Médicos sin Fronteras en Gaza, le dijo a la BBC que el flujo de heridos es incesante.

“Recibimos heridos cada día y cada noche y debemos realizar operaciones de emergencia para intentar salvar vidas, vemos todo tipo de heridas en extremidades, en pulmones, producto de los bombardeos y explosiones”.

La BBC preguntó a Beck si los médicos están logrando responder a las necesidades.

“No, no, debo confesar que no lo logramos. Hacemos lo mejor que podemos pero muchas veces las heridas de los pacientes son tan profundas que debemos dejarlos morir para enfocarnos en los que podemos salvar”.

“Y en cuanto a la situación general de la salud en Gaza, de las 54 clínicas que operábamos hay sólo 17 funcionando, que ven más de 200 pacientes cada una”, agregó Beck.

“El personal palestino trabaja sabiendo que su familia está en zonas que están siendo bombardeadas, y nosotros, poco más de 10 que somos personal internacional, estamos cada vez más y más desesperados. Podemos tratar dos, cuatro, seis pacientes cada noche, pero llega un punto en que es muy difícil manejar esta situación y algunas de las heridas son tan horribles que es realmente deprimente”.

 

“Nadie está a salvo”

 

Yusuf Al Suaity, médico de un hospital en el norte de Gaza, dijo a la BBC que los médicos enfrentan una grave carencia de todo tipo de material, desde guantes hasta antibióticos, así como combustible.

Cuatro semanas de bombardeos israelíes dejaron al menos 1.800 palestinos muertos y más de nueve mil heridos.

“Intentamos conseguir algo del mercado local y hacemos nosotros mismos manualmente lo que podemos. También recibimos constantemente pacientes por abortos y nacimientos prematuros porque somos el único centro que recibe esos casos”, afirmó Al Suaity.

David Nott, médico británico con el Comité Internacional de la Cruz Roja en Gaza, describió una de las escenas que presenció en el hospital Al Shifa, donde los pacientes deben ser operados en camillas comunes o trolleys de emergencia porque no hay suficientes salas de operaciones.

“Gaza está llena de gente, de casas. Cuando escuchamos ataques sabemos que pronto arribará un gran número de heridos”.

“Nadie en Gaza está a salvo. Yo estaba en el hospital cuando de pronto llegaron más de 180 heridos. Un cirujano junto a mí estaba llorando, acababa de amputar la pierna de una joven de 19 años que había perdido a su bebé. La paciente era su hermana”.

 

Destrucción y muerte

 

A casi un mes del inicio de la guerra en Gaza el recuento de destrucción y muerte sigue adelante.

Este lunes 4 de agosto se conoció que Israel y Hamas habían acordado una tregua de 72 horas a partir del martes en la mañana, el más reciente intento por detener las hostilidades luego de varios intentos fracasados en los últimos días.

Hasta ese día mil 717 palestinos y 67 israelíes habían muerto. Del total de víctimas palestinas, mil 176 eran civiles, 377 niños y 196 mujeres. Del lado israelí 64 eran soldados, dos civiles y uno extranjero.

Pero el impacto de la guerra en Gaza no deja de ser duro para aquellos que están vivos. Según cifras de Naciones Unidas unos 373 mil niños han tenido que recibir asistencia psico-social, 485 mil personas han sido desplazadas, lo que las ha llevado a refugios de emergencia o a hogares de otras familias palestinas.

Además, un millón y medio de personas que no viven en refugios no tienen acceso a agua potable.

 

Retiro parcial

 

En Gaza, la retirada parcial de las Fuerzas Armadas de Israel se vio empañada por el bombardeo de una escuela de la ONU y la confirmación de que el soldado israelí supuestamente secuestrado había muerto en combate.

Este domingo 3 de agosto, las Fuerzas Armadas de Israel informaron que Hadar Goldin, el teniente que suponían secuestrado por la organización islamista Hamás, murió el viernes  1 de agosto en el marco de una operación militar israelí en el sur de la Franja de Gaza.

Israel había puesto en marcha una misión para buscar al soldado. Varias unidades peinaron barrios palestinos enteros, apoyados por fuego de artillería.

La mayoría de las casas registradas se encontraban en la ciudad de Rafah y sus alrededores. El sábado 2, las brigadas Al Qassam –el brazo armado de Hamás– negaron haber secuestrado al teniente. “No sabemos nada sobre el soldado desaparecido ni sobre su paradero ni sobre las circunstancias de su desaparición”, señalaron en un comunicado enviado a la prensa.

 

El caso Hadar Goldin

 

En un comunicado posterior, la milicia islamista decía: “Hemos perdido contacto con los combatientes implicados y tememos que todos hayan muerto en el bombardeo”, aludiendo a un ataque perpetrado por las Fuerzas Armadas de Israel. El Ejército israelí indicó que la unidad a la que pertenecía Goldin trabajaba en la destrucción de un túnel que comunicaba al territorio palestino con el israelí cuando fueron atacados por militantes palestinos.

Según el diario Jerusalem Post, los combatientes palestinos salieron del túnel y atacaron a la tropa israelí. Uno de los palestinos detonó un chaleco explosivo, como el que usan los atacantes suicidas. Dos soldados israelíes perdieron la vida en ese enfrentamiento. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había anunciado una dura reacción por el supuesto secuestro del teniente Goldin. Estados Unidos había exigido su liberación.

 

Bombardeo fatal

 

Los bombardeos israelíes continuaron en la Franja de Gaza. 15 personas murieron y otras 20 resultaron heridas; la cifra de muertos dejada por el conflicto iniciado hace casi cuatro semanas subió a mil 737, la mayoría de ellos civiles, según el Ministerio de Sanidad de Gaza.

Ese balance no incluye las víctimas más recientes –registradas el domingo 3, tras un ataque a una escuela de las Naciones Unidas donde cientos de palestinos buscaron refugio. Los rescatistas indican que al menos diez personas perdieron la vida y otras 30 resultaron heridas tras el bombardeo de Rafah.

Aunque Israel aseguró que comenzaría a retirarse progresivamente de Gaza y un movimiento de tropas parecía confirmar la veracidad de ese anuncio, militares no identificados dijeron que la ofensiva no había concluido. Netanyahu advirtió que las tropas israelíes serían reubicadas en la zona fronteriza una vez hubieran destrozado todos los túneles palestinos.

Un oficial del Ejército señaló que la mayoría de las tropas de combate ya han regresado a territorio israelí, aunque algunos soldados permanecerán en posiciones fronterizas clave.

 

Negocian tregua

 

Más de 250 mil palestinos –en torno a un 15 por ciento de la población– han abandonado sus hogares huyendo de la violencia. Entretanto, una delegación de seis representantes de Hamás aterrizó en El Cairo para negociar una tregua en el conflicto palestino-israelí. Según confirmó un portavoz del aeropuerto, la delegación llegó procedente de Qatar.

Hasta ahora, Hamás ha puesto como condición a la tregua que Egipto reabra el paso fronterizo de Rafah con la Franja de Gaza. Ya el 2 de agosto habían llegado a la capital egipcia representantes de la Autoridad Nacional Palestina del presidente Mahmud Abbas. Israel señaló que por ahora no enviará delegación alguna a El Cairo. “Hablar con Hamas de un alto el fuego no tiene sentido”, dijo el sábado 2 de agosto un alto funcionario del gobierno israelí.

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