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Jorge Pérez Guerrero, un oaxaqueño ejemplar

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Cómo médico cumplió fielmente los postulados de Hipócrates, siempre estuvo al servicio de los demás, como docente ejerció más de 40 años, fue director del Instituto de Ciencias y Artes del Estado del que curiosamente no llegó a ser rector, como presidente municipal fue honrado y entregado a su trabajo, se le recuerda como un hombre sencillo y un gran charlador

 

Carlos CERVANTES

 

El doctor Jorge Pérez Guerrero no solamente fue un médico que cumplió fielmente los postulados de Hipócrates, sino un oaxaqueño culto, sencillo, de vida ejemplar, maestro universitario de muchas generaciones, brillante conversador y cuentista, además de sus actividades políticas siendo presidente municipal de Oaxaca de Juárez cuando los municipios vivían de los exiguos ingresos propios. Sin embargo, cumplió y demostró que se puede trabajar en un cargo político con honradez y entrega, sin estar viendo el signo de pesos como ocurre actualmente en que los ayuntamientos disponen de cantidades millonarias gracias a las participaciones federales.

 

Especialista en radiología

 

Hizo sus primeros estudios en la Escuela Anexa a la Normal Mixta Urbana de Oaxaca y los de secundaria y profesional en el Instituto de Ciencias y Artes del Estado donde obtuvo el título de médico cirujano y se especializó en radiología. Ejerció la docencia por más de cuarenta años en la Escuela Preparatoria del Instituto, así como en la Escuela de Medicina del mismo. Impartió las cátedras de botánica, zoología, biología y lógica. Esta materia lo apasionó e incluso escribió un tratado en términos sencillos a fin de que fuera fácilmente asimilado por los alumnos: “Manual de Elementos de Lógica”.

Fue fundador de la Escuela Preparatoria General Nocturna, director del Instituto de Ciencias y Artes del Estado, aun cuando muy curiosamente no fue rector de la Universidad que lo tenía bien merecido, pero en esos tiempos la terna para el cargo era enviada por el Gobernador del Estado y posteriormente éste se politizó hasta que, en estos tiempos, es botín de los grupos de presión que se lo van rotando.

También fue director de la escuela preparatoria diurna, responsable del grupo folklórico universitario, muy joven fue regidor y se recuerda aquella anécdota donde confundió a la heroína Antonia Labastida, con el general Labastida.

 

En el antiguo Palacio Municipal

 

De 1969 a 1971 fue presidente municipal de Oaxaca de Juárez. Entonces el Palacio Municipal se encontraba ocupando una parte del ex convento de Santa Catalina en la esquina de Murguía y 5 de Mayo. Eran tiempos de austeridad por lo cual para uso del presidente municipal estaba un viejo automóvil Valiant color rojo, con el piso tan picado que a veces se salían los pies a quienes viajaban en el vehículo. Habiendo posibilidades de adquirir otro automóvil don Jorge indicó a su tesorero que esos recursos se invirtieran en el mejoramiento del servicio de limpia. Fue regidor de ese ayuntamiento el licenciado Ricardo Hernández Casanova que ejercía la crítica durante las sesiones de cabildo. No existían baquetones concejales de oposición, pues todos eran emanados del PRI, el “partido aplanadora”.

Posteriormente ocupó otros cargos en la función pública: director de Asuntos Culturales del gobierno del estado, director de Servicios Sociales y Municipales, director de Acción Social del gobierno estatal, miembro de la Sociedad Cultural Adriática de Milán, Italia y miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.

 

Articulista en diarios locales

 

Escribió diversos artículos en el diario “Oaxaca Gráfico” como lo relacionado con el costumbrismo de “Muertos” en el mes de noviembre, “Crónicas del Ateneo Oaxaqueño Adalberto Carriedo” y “Aniversario del Héroe Epónimo Vicente Guerrero”, de 1953 a 1973.

Pérez Guerrero nació en esta ciudad el 19 de julio de 1914 y falleció en la ciudad de México el 17 de agosto de 1982. Fue hijo de la notable actriz y promotora del teatro en Oaxaca, doña Cristina Pérez Guerrero, quien durante muchos años habitó la casona ubicada en la calle de Macedonio Alcalá y Abasolo, frente al templo de la Preciosa Sangre de Cristo. Fueron tres los hijos de doña Cristina, todos médicos muy conocidos en Oaxaca: Armando, Cuauhtémoc y Jorge Pérez Guerrero.

Al doctor Pérez Guerrero se le recuerda por su sencillez a toda prueba, siempre tenía temas de plática para todos con quienes hablaba e incluso un gran repertorio de chistes de todos colores, de tal manera que podía contarlos toda una noche sin agotar su reserva. Tuvo su domicilio en la esquina de Prolongación Alcalá y Dr. Gilberto Bolaños Cacho, en el barrio de Xochimilco.

 

La anécdota de los pobres

 

En su estudio de radiología atendió a muchos oaxaqueños con un gran sentido humanitario. Recordamos una anécdota que lo pinta de cuerpo entero. En una ocasión entró a su consultorio una humilde mujer que vendía semillas y cacahuates en le esquina; su hijo requería de una radiografía por fractura de brazo e iba a preguntar cuánto costaba aquello. Se suscitó un singular diálogo cuando el galeno le dijo que solo le cobraría el costo de los materiales, que con cuánto contaba, a lo cual la señora le dijo que solo tenía seis pesos que era la venta del día. Ante esto el médico le dijo; “déjalo, mija, no es nada, tráeme al chamaco mañana, ya te dije que no va a ser nada…”

Fue de los primeros médicos especialistas en ser llamado a prestar sus servicios cuando comenzó a funcionar en esta ciudad la delegación del IMSS y el moderno hospital para derechohabientes ubicado en la Calzada Héroes de Chapultepec. Era un radiólogo muy competente. Desde luego que no dejó la cátedra en la Universidad “Benito Juárez” de Oaxaca.

Se le recuerda no solo como docente universitario, sino como médico especialista en radiología, funcionario probo, gran conversador y de vasta cultura con gran conocimiento de la historia y el costumbrismo de Oaxaca.

En el caso del doctor Pérez Guerrero tal vez se hizo realidad lo que dijo el pintor surrealista Dalí: “Los hombres notables nunca tendremos hijos ilustres”. Efectivamente no tuvimos oportunidad de conocer a sus descendientes, acaso a la licenciada Susana, quien ha ocupado cargos dentro de la administración pública, especialmente en el DIF.

Para completar la semblanza acudimos al que fue su domicilio en el barrio de Xochimilco, pero desafortunadamente se nos informó que la señora Teresa Zamora, que fue su digna esposa ya no salía debido a su quebrantado estado de salud. De sus hijos tampoco nos pudieron dar razón.

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