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Feminicidios, el sello de la impunidad

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Desde hace cuatro años, Elvira emprendió una incesante lucha en busca de justicia; en su caminar ha enfrentado desde tráfico de influencias hasta el arribismo de políticos. Hoy, el asesino de Ivón, su hija, está libre

Flor HERNÁNDEZ

 

Elvira Camacho Bautista, madre de Ivón Jiménez Camacho, exige justicia. Su hija fue asesinada hace cuatro años por su novio, quien a la fecha anda prófugo

La última vez que Elvira abrazó a Ivón fue un domingo por la mañana.  La fecha está grabada en su recuerdo tanto como las últimas palabras, gestos y el rostro de su hija que acababa de cumplir 20 años.

“Ese 4 de agosto de 2013 desperté temprano para asistir a la escuela de laicos de la cual formo parte, cuando estaba por salir de la casa mi niña me dijo que vería a su ex novio Kevin, para solucionar las cosas y quedar como amigos, ella se veía nerviosa”, narra.

Afuera de su casa ya la esperaba el joven, quien se ofreció a llevar a Elvira Camacho Bautista a la iglesia del Ex Marquezado en su vehículo, lugar donde fue la última vez que vio con vida a su hija. “Yo se la dejé y después la encontraron muerta con el rostro desfigurado”, refiere.

Ivón Jiménez Camacho y Kevin Gonzalo Rojo Martínez se conocieron cuando eran adolescentes, en una congregación católica de la que forman parte sus familias. Los jóvenes iniciaron un noviazgo que duró más de tres años, tiempo durante el cual los celos que él sentía hacia ella fueron permanentes.

“Mi hija era muy sociable: le gustaba salir, ir a fiestas; pero cambió en cuanto comenzó su relación con Kevin, el principal síntoma fue el alejamiento de la familia y de sus amigas”, asegura.

El dominio que ejercía el muchacho sobre Ivón era tal que, inclusive la orilló a cambiar su decisión sobre lo que estudiaría, ya que pese a manifestar su interés por cursar la licenciatura en abogacía, de último momento eligió la carrera de diseño de modas.

“Sus amigas me contaron que ella les llegó a decir que el motivo por el que estaba en la Escuela de Arte y Diseño, era porque su novio la cuidaba tanto que le había conseguido una profesión en la que no tuviera contacto con los hombres”, apunta.

Y agrega: Kevin pasaba por ella para llevarla a la universidad, a veces la esperaba afuera todo el tiempo, la regresaba a la casa, no le permitía hacer trabajos en equipo. Yo no sabía de eso hasta que las compañeras de Ivón me lo dijeron.

 

Sin justicia

 

Elvira es madre de dos mujeres y dos hombres: el mayor tiene 25 años, Ivón cumpliría el 6 de julio de este año, 24; una joven de 20 años y un adolescente de 15.  Su temple y su fe han sido sin duda, sus aliados en estos casi cuatro años de lucha incesante por justicia.

Desde que ocurrió el feminicidio se ha enfrentado al tráfico de influencias de los padres de Kevin, quienes trabajan en el Tribunal de Justicia, ha sobrellevado la impunidad, la filtración de información para beneficio del asesino y recientemente, el arribismo del senador Adolfo Romero Lainas, en su intento de posicionarse políticamente lucrando con el dolor de las familias.

“Las autoridades han protegido al criminal, ya que pretendieron cerrar el caso por falta de pruebas, siendo que el último que estuvo con Ivón fue Kevin, yo vi cuando se fueron y ella no regresó”, señala.

A lo largo de estos casi cuatro años, la mujer ha documentado hallazgos, presentado testigos, recabado videos que inculpan a Rojo Martínez en el feminicidio, lo que permitió que se librara la orden de aprehensión el 29 de abril de 2014, aunque la entrega de la misma se retrasó un día, tiempo suficiente para que él huyera.

“El dolor que he sentido no se lo deseo a nadie. Es como si te mutilaran, te arrancaran lo que más amas, un pedazo de tu corazón se va”

Elvira Camacho Bautista, madre de Ivón Jiménez Camacho

 

Bestias que arrebatan la vida

 

“El dolor que he sentido no se lo deseo a nadie.  Es como si te mutilaran, te arrancaran lo que más amas, un pedazo de tu corazón se va.   Pasé por lo menos un año durmiendo una hora, llorando en las madrugadas, trabajando todo el tiempo para no sentir.  Estoy de pie por mis hijos, porque me necesitan”, relata Elvira mientras se limpia las lágrimas.

Los daños provocados por un feminicidio impactan en toda la familia y en la sociedad, considera, y reconoce que sus hijos, ex pareja y ella misma están sumamente afectados por la forma en la que perdieron a Ivón.

Aunque confía en la “autoridad divina”, permanece en la lucha por la justicia en la tierra, porque Kevin tiene que asumir las consecuencias de sus actos, como ella misma le ha dicho a la mamá del asesino de su hija, con quien se ha visto después del hecho en unas cuatro ocasiones.

“En este tiempo descubrí que el ex novio de Ivón era un monstruo: vendía y consumía droga, su familia pese a ser muy católica, resultó ser de lo más bajo, le brindaron protección a esa bestia que me arrebató a mi hija”, recalca.

 

Unión de Víctimas

 

El dolor que ella y otras 220 oaxaqueñas han sufrido por el asesinato de sus hijas, las llevó a conformar la Unión de Víctimas de Violencia en Oaxaca, asociación que tiene como fin principal la obtención de justicia.

“Tuvimos un encuentro con el gobernador Alejandro Murat, y él se comprometió a poner un alto a la impunidad.  No queremos más que ver a los asesinos de nuestras hijas tras las rejas, con una sentencia por feminicidio”, asegura.

Camacho Bautista considera que en tanto la impunidad permanezca, los feminicidios continuarán al alza, como se han registrado en los últimos meses, debido a que no existe un castigo ejemplar contra los hombres que asesinan a las mujeres.

“La justicia debe otorgarse de inmediato, es una exigencia irrenunciable para todas las madres y familias de las víctimas, porque esos hombres son un peligro para la sociedad”, afirma Elvira.

“Para abatir el problema (de los feminicidios), además de la sanción, se requiere una política social preventiva”

Rubén Vasconcelos Méndez, Fiscal General del Estado

 

Tipificación de feminicidio

 

El fiscal General del Estado, Rubén Vasconcelos Méndez considera que para frenar los feminicidios se requiere de una política social preventiva, dirigida a la cultura de la igualdad.

La muerte violenta de las mujeres por razones de género, tipificada en el sistema penal como feminicidio, es la forma más extrema de violencia contra la mujer y una de las manifestaciones más graves de la discriminación hacia ellas.

En el Código Penal Federal este delito se encuentra tipificado en el artículo 325, el cual establece: comete el delito de feminicidio quien prive de la vida a una mujer por razones de género. Se considera que existen razones de género cuando concurra alguna de las siguientes circunstancias:

La victima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo.

A la víctima se le hayan infligido lesiones o mutilaciones infamantes o degradantes, previas o posteriores a la privación de la vida o actos de necrofilia.

Existan antecedentes o datos de cualquier tipo de violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar, del sujeto activo en contra de la víctima.

Haya existido entre el activo y la victima una relación sentimental, afectiva o de confianza.

Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima.

La victima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida.

El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público.

 

Ola feminicida

 

El fiscal General de Oaxaca, Rubén Vasconcelos Méndez sostiene que en la entidad y en el país se requiere con urgencia la implementación de una política de igualdad entre hombres y mujeres, para abatir el asesinato de mujeres.

Entrevistado en su oficina ubicada en La Experimental, San Antonio de la Cal, sostiene que la institución que encabeza tiene la obligación de investigar de manera eficiente cada uno de los casos de muertes violentas de mujeres, que tan sólo en los primeros siete meses de la administración de gobernador Alejandro Murat, suman 63.

Detalla que de este universo, no todos se pueden considerar como feminicidios, ya que algunos fueron suicidios o accidentes viales; no obstante, indica que en cada uno de los mismos, el protocolo que se sigue es el que corresponde a este delito.

“Para abatir el problema, además de la sanción, se requiere una política social preventiva, es decir, programas dirigidos a la cultura de la igualdad, lo que tomará tiempo pero sin duda, será fundamental para hacer frente a largo plazo a este fenómeno”, apunta.

De acuerdo al informe del Observatorio Nacional Ciudadano de Feminicidios, efectuado en 2014, Oaxaca se ubicaba en el tercer sitio de las 32 entidades del país, por el número de casos, únicamente antecedido por el Estado de México y la Ciudad de México.

El organismo detectó que mientras en 2004  en Oaxaca se registraron 42 casos de homicidios de mujeres, en el 2011, 2012 y 2013 fueron cerca de 80 cada año y para 2014, la entonces Procuraduría de Justicia del Estado de Oaxaca reconoció 133 feminicidios.

Por su parte, el estudio “La violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias 1985- 2014”, realizado por la Secretaría de Gobernación, el Instituto Nacional de las Mujeres y ONU Mujeres, reportó la ocurrencia de dos mil 289 casos de defunciones femeninas con presunción de homicidio en todo el país.

La cifra arroja un promedio 6.3 casos al día, una tasa de 3.7 de estas muertes por cada 100 mil mujeres. En el año anterior, 2013, las estadísticas señalan la ocurrencia de dos mil 594 defunciones femeninas, lo que se traduce en un promedio de siete al día y en una tasa de 4.3 por cada 100 mil  mujeres.

Detrás de las cifras están ellas: Ivón, Dafne, Montse, Leslie, Alma, cientos de mujeres a las que les apagaron la vida y cuyas familias buscan únicamente la justicia.

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