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El Tule cierra la puerta a basura de la metrópoli

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Autoridades advierten que el relleno sanitario con que cuentan es exclusivamente para uso de ese municipio y rechazan que esté abierto para recibir las mil toneladas de basura que se producen en Oaxaca y 21 municipios conurbados y que envían sus desechos al tiradero de Zaachila. Han puesto en marcha un proyecto que convierte la basura en composta e ingresos y combate la contaminación

Texto y fotos: Flor HERNÁNDEZ

 

Santa María del Tule encontró el camino para convertir la basura en composta, ingresos y reducir la contaminación al mínimo. El municipio conurbado a la capital es uno de los pocos del estado que cuentan con relleno sanitario, separación  y comercialización de productos reciclados.

Autoridades municipales de Santa María El Tule y vecinos, durante la inauguración de la tercera celda de su relleno sanitario, a donde la basura llega debidamente separada.

El presidente municipal de la localidad, Sisenando Méndez Martínez, niega que el depósito de desechos ubicado en predios de la población, esté dispuesto para recibir las mil toneladas que se producen en Oaxaca y 21 localidades que envía sus residuos al tiradero de Zaachila.

En entrevista, detalla que en días pasados, la autoridad inauguró una nueva celda del relleno sanitario puesto en operación desde 2008, luego que los dos espacios con los que contaban se hayan saturado y se requiriera una ampliación.

Agrega que sin embargo, esto no significa que todos los ayuntamientos puedan verter sus residuos en el relleno, los motivos: el tamaño de la celda, dispuesta para 10 mil habitantes y la falta de una cultura de separación de la basura en la mayor parte de las poblaciones que conforman la zona metropolitana de Oaxaca.

Al arranque de la nueva administración en 2017, recuerda, se inició el proceso de concientización de la población para que separara la basura, sin que hasta el momento, el fraccionamiento satélite del Tule: “El retiro”, se haya sumado a la medida.

La población que resguarda en su plaza principal el legendario árbol de ahuehuete más longevo del país, tiene vocación eminentemente turística, y por lo tanto, sus calles de cantera verde, los jardines recortados, las letras multicolores que tienen de fondo la iglesia; el mercado, la gastronomía y la posibilidad de pasar un buen rato sentado en el parque, son bienes de la comunidad que son vigilados y cuidados por la sociedad.

Bajo esta premisa, las autoridades municipales han enfocado sus esfuerzos a resguardar el medio ambiente, desde el 2008 el ayuntamiento recibió un reconocimiento de “Municipio Limpio” por parte de la federación.

En Santa María del Tule la influencia externa no es motivo para romper con las tradiciones y el respeto a la autoridad, lo que ha permitido atender el llamado de la separación de la basura que aquí dejó de ser problema.

De acuerdo al catálogo de localidades de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), este municipio con más de ocho mil habitantes, tiene un grado de marginación “Muy bajo”, debido a que tiene un reducido porcentaje de analfabetismo (2.9%); pocas viviendas con piso de tierra (4.39%), entre otros indicadores que permiten su calificación positiva.

 

Reutilizable 78% de “basura”

 

Todo un proyecto para el tratamiento de la basura con fines ecológicos ha sido puesto en marcha por las autoridades municipales de Santa María El Tule.

El consultor ambiental Juan Manuel Sánchez, apunta que alrededor del 65 por ciento de la basura que se genera en la entidad es de carácter orgánico, por lo que, de disponerse adecuadamente en composta produciría fertilizante de alta calidad.

Añade que un cinco por ciento de los desechos de los hogares son plásticos reciclables (PET y de alta densidad); un tres por ciento cartón, cuatro por ciento vidrio y uno por ciento aluminio, todos ellos, productos reutilizables.

En total, al menos el 78 por ciento de lo que se lleva el camión de la basura, podría no contaminar, de ahí la importancia, asegura, de fomentar la separación desde el hogar de los desechos.

El también desarrollador de rellenos sanitarios, indica que el complejo de Santa María del Tule, es el primero en la entidad que cumple con la totalidad de normas en materia de disposición final de residuos sólidos.

En 2007, refiere, se realizó el diseño del relleno sanitario que en 2008 obtuvo los “resolutivos de impacto ambiental”, por lo que se construyó la celda uno que tuvo una vida útil de cuatro años, la segunda se llenó en cinco años y esta tercera etapa se calcula, tenga una vigencia de ocho años.

Y explica que este tipo de depósitos son obras de ingeniería que, a diferencia de los tiraderos a cielo abierto, cuentan con estudios para su ejecución, así como medidas para evitar que exista contaminación a los mantos friáticos.

“Para encontrar el sitio idóneo en el que se va a edificar el relleno, se llevan a cabo estudios de campo, ya que la norma establece que deben encontrarse a por lo menos 500 metros de centros poblacionales, no estar en zonas inundables, ni en terrenos blandos, alejados más de medio kilómetro de un cuerpo de agua superficial, entre otros”, abunda.

El director de “Proyectos ambientales Saenz”, refiere que existen varios tipos de complejos de disposición final de residuos sólidos, de acuerdo a la Norma-083-Semarnat-2003, y que están basados en el número de pobladores, que van desde los 10 mil hasta los 100 mil habitantes.

Expone que el principal motivo para disponer de la basura adecuadamente, es evitar la contaminación de los mantos friáticos.

“Los desechos al degradarse producen dos tipos principales de contaminantes: los gases que comúnmente llamamos biogás y líquidos que se denominan lixiviados.  Éstos últimos son peligrosos, porque se infiltran en la tierra hasta llegar a los mantos acuíferos y provocan una reacción química que genera ácido carbónico, el cual es toxico y venenoso para los seres vivos”, resalta.

Ante ello, añade, los rellenos captan estos líquidos por medio de impermeabilización que se realiza mediante geo membranas de polietileno de alta densidad y posteriormente se extraen para trasladarlos a una presa en la que se evaporan y las sustancias duras que quedan, se encapsulan en concreto.

Aunado a lo anterior, señala, la cultura de separación de basura reduce considerablemente la producción de lixiviados.

 

Ciudadanos conscientes

 

El regidor de Ecología de Santa María El Tule, Roberto Sánchez Cabrera dijo que la concientización de su pueblo para lograr una cultura de separación de la basura, ha sido un trabajo permanente.

El regidor de Ecología de Santa María del Tule, Roberto Sánchez Cabrera, considera que el trabajo de concientización de la sociedad respecto a la separación de la basura ha sido permanente, ya que la resistencia de ciertos pobladores a cumplir con esta medida, es una realidad.

Sin embargo, apunta, una de las principales ventajas del pueblo es el acercamiento de sus habitantes, el conocimiento de sus vecinos y la costumbre de cuidar de la tierra.

“Hay quienes al principio no querían separar sus desechos, pero poco a poco se han ido dado cuenta que son más los beneficios que los perjuicios. Aquí en la comunidad no tenemos problemas como los de Oaxaca y otros municipios por suspensión de servicio de limpia”, sostiene.

Y es que las disputas entre grupos de habitantes de colonias aledañas al tiradero municipal de la Villa de Zaachila –donde se deposita al menos una tonelada de basura al día que se producen en 21 municipios de la zona metropolitana de Oaxaca– contra miembros del Frente Popular Revolucionario (FPR), dejaron sin servicio de recolección a miles de personas.

Lo anterior causó una crisis previa y posterior a las fiestas de La Guelaguetza en este 2017, que no sólo llenó las calles de toneladas de desechos, sino que causó ingobernabilidad en los Valles Centrales.

La basura fue depositada en el Centro Histórico de la ciudad, la ribera del Río Atoyac, en las avenidas e inclusive, en tiraderos de basura de otros municipios como Tlacolula de Matamoros.

El conflicto entre los vecinos e integrantes del FPR se originó por los abusos de la organización contra los pobladores de la González Guardado, Vicente Guerrero, El Manantial, entre otros asentamientos ubicados en el tiradero de la Villa de Zaachila.

No obstante, lo anterior provocó el colapso de decenas de localidades que no tenían en dónde depositar sus desechos, por lo que se hace urgente retomar experiencias positivas como la de Santa María del Tule, en materia de separación de basura.

El edil de la localidad afirma que el siguiente paso es la construcción de una planta tratadora de aguas residuales que permita evitar la contaminación hacia los mantos acuíferos, con lo que se convertirían en una población ejemplo en materia de ecología.

El avance hacia el cuidado del medio ambiente, considera, es lento pero se consolida cada vez más en las comunidades de Oaxaca.

 

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