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El tesoro oculto de Xoxocotlán

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Especulaciones sobre la expropiación extranjera para un complejo turístico cerca de la zona de Monte Albán, temor de que les sean expropiados sus terrenos y rumores sobre tesoros encontrados, es lo que ha provocado el trabajo que realizan arqueólogos en la poligonal de este centro ancestral. Las excavaciones en la colonia Ignacio Zaragoza de Santa Cruz Xoxocotlán mantienen en alerta a los vecinos, toda vez que las autoridades federal, estatal y municipal, no han querido o no tienen qué informar aún sobre este proyecto

 

 

 “Se trata de un trabajo del INAH, no nos han comunicado oficialmente de qué se trata. Pocas veces notifican y en esta ocasión no nos han informado nada”
Vocero oficial
Santa Cruz Xoxocotlán

 

“No podemos informar sobre el trabajo que realizamos. Son órdenes superiores desde México. El proyecto está en la fase inicial y todo tipo de información al respecto podría entorpecer el trabajo”
Jesús Medina
Arqueólogo encargado

 

 

 

Mogotes de Xoxocotlán

El vestigio arqueológico reconocido en territorio de Santa Cruz Xoxocotlán es Cuatro Mogotes. Un conjunto principal conformado por cuatro montículos que delimitan una plaza central abierta cuadrangular. Considerado centro cívico religioso de carácter monumental. Se trata de edificios no explorados, por tanto, no hay elementos de arquitectura visibles.

La Sección de Arqueología del Centro INAH Oaxaca, desde 2010 ha efectuado diversos dictámenes en las proximidades de Santa Cruz Xoxocotlán en respuesta a las solicitudes de construcción. Propuso un polígono de protección para tratar de frenar los asentamientos humanos irregulares. Actualmente, los montículos han sido rodeados por fraccionamientos habitacionales.

 

 

Yolanda PEACH

 

Tesoros ocultos, especulaciones sobre la venta del patrimonio mexicano a empresas extranjeras y la explotación de riquezas incalculables, son algunas de las teorías que circulan entre los pobladores de Santa Cruz Xoxocotlán de las excavaciones que realizan arqueólogos en la colonia Ignacio Zaragoza.

La autoridad municipal admitió no tener conocimiento certero del trabajo que se realiza en su territorio, en tanto los trabajadores federales temen se difunda el proyecto en el que se trabaja en esa falda de Monte Albán.

Por lo pronto, se trabaja en algunos puntos en los que se realizan excavaciones, sin más protección que una cinta de seguridad.

 

ENTIERROS ANCESTRALES

 

Los trabajos de excavación cerca del estanque de agua en la colonia Ignacio Zaragoza en el municipio Santa Cruz Xoxocotlán comenzaron a causar revuelo entre los vecinos, quienes miraban con recelo, y algunos con codicia, el trajinar diario de antropólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Se trata de pequeñas excavaciones, de menos de dos metros de ancho y largo, con no menos profundidad. Sólo una cinta de protección, de esas

vinílicas, que sirven más bien como advertencia para que algún despistado no vaya a caer en la zanja.

Al recorrer el lugar se observan lugares que ya fueron cubiertos. La tierra removida cerca de este primer hallazgo en lo que es el Camino Antiguo a Monte Albán.

A menos de 500 metros está otro módulo, éste sí tiene un aviso, pintado en una cartulina y con plumón, que se trata de trabajos arqueológicos. Está a cargo una arqueóloga, la apoyan dos jóvenes, un hombre que palea cuidadosamente alrededor y un niño con la vestimenta propia de un trabajador de la construcción.

Al preguntar sobre los trabajos realizados, responden que no pueden dar información. Su labor ha despertado la ambición de los pobladores, “creen que se pueden encontrar tesoros muy valiosos aquí, algunos podrían intentar saquear”.

Se trata de, al menos, ocho módulos, cinco sobre la misma avenida y tres más dispersos alrededor.

El encargado del proyecto, el arqueólogo Jesús Medina, fue tajante: No se puede divulgar el trabajo que realizan.

Sólo añadió que se encuentran en la primera fase. Hasta no tener resultados más sólidos no se podrá dar información.

En el municipio de Santa Cruz Xoxocotlán tampoco saben del tema, “se trata de un trabajo del INAH, no nos han comunicado oficialmente de qué se trata. Pocas veces notifican y en esta ocasión no nos han informado nada”.

La colonia Ignacio Zaragoza es un asentamiento irregular, en vías de legalizarse. Se trata de terrenos ejidales.

En febrero pasado, se inauguró el sistema de red de agua potable en la colonia Jerusalén y se inició la construcción de la red de distribución de agua potable en la colonia Ojito de Agua, que beneficiaría a seis colonias más, entre éstas, la Ignacio Zaragoza, misma que carecía de este servicio.

Actualmente, en el exterior de algunas casas particulares, se observan trabajos de excavación, pero de otro tipo: para meter el drenaje.

 

TURISMO DE PRIMER MUNDO

 

Las “denuncias” comenzaron a circular en enero pasado. Se hablaba de la puesta en marcha del proyecto Monte Albán Siglo XXI.

La inconformidad nació en el año 2002. El 14 de septiembre el entonces gobernador, José Murat, inició los trabajos de cercado de la poligonal en la zona patrimonial. Una malla ciclónica perimetral a la zona arqueológica de Monte Albán con el fin de evitar el crecimiento de asentamientos irregulares.

Integrantes del Movimiento Ciudadano por la Defensa de Santa Cruz Xoxocotlán protestaron. Exigían la reposición de 426 hectáreas y la anulación del decreto expropiatorio de 1993. La inconformidad originó la Primera Declaración del Pueblo de Santa Cruz Xoxocotlán que firmaron más de 300 personas.

Monte Albán fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 1980. En 1993, un decreto federal abarcó la poligonal de dos mil 78 hectáreas, con lo que se quintuplicó la extensión alrededor de la zona.

El proyecto Monte Albán Siglo XXI, planeado por el Consejo Consultivo Turístico del Estado, en 1996, contemplaba convertir el centro zapoteca en áreas de negocios y modernización turística.

El alboroto que se causó en esos años, parecía revivir a inicios de este 2020. Pobladores temían que, ante la desorganización del sector comunal, los despojarían de sus tierras.

“La puesta en marcha del proyecto Monte Albán Siglo XXI que contempla la construcción de hoteles, centros comerciales, campos de golf y estacionamientos para turismo nacional e internacional (…) proyecta la expropiación con una extensión de 362 hectáreas de los terrenos comunales”, advirtieron.

Explicaron que, por medio de la poligonal decretada en el año 1993, el gobierno federal pretendía consumar otro despojo de sus tierras, como ocurrió en 1930 cuando les quitaron 145 hectáreas para la zona arqueológica.

“La ambición sin límites de un grupo de personas (…) quienes han invadido terreno y luego lo venden a sus incondicionales, y de esta forma se han fundado las colonias Las Águilas, El Chapulín, Lomas de San José, El Paragüito”, afirmaron al tiempo de acusarlos de apropiarse de 15 hectáreas de terreno comunal.

Recordaron que en enero de 2009 falsificaron un acta de asamblea de comuneros en la que acordaron poner la malla ciclón en toda la poligonal y de la firma de un dictamen técnico valuado por más de un millón doscientos mil pesos por daños provocados a los supuestos vestigios que se encuentran dentro de la poligonal de Monte Albán.

Al iniciar las recientes excavaciones, comenzó a surgir el descontento. Ante el aviso de “objetos y entierros que han encontrado los arqueólogos” cerca del estanque de agua en la colonia Ignacio Zaragoza, los vecinos comenzaron a sacar conclusiones. Uno de ellos, Raymundo Ojeda, llamó a que entregaran el oro encontrado; otro, Édgar Águilas, añadió que también devolvieran “lo que ya se robaron los que construyeron sus casas y negocios por esa zona”.

Comenzaron a surgir las interrogantes, “lo que encuentran los arqueólogos cerca de Monte Albán, ¿se lo llevan, venden o qué hacen con eso?”.

Un poblador, Gabriel Sixnine, advertía que Monte Albán ya no es propiedad del gobierno de Oaxaca “ya está vendido a China o a Japón, pero ya no es de nosotros”.

Gustavo Gómez, vecino, advirtió que esas especulaciones realizadas años atrás, ya no eran futuristas o incrédulas, “es de los japoneses y muy pronto un andador turístico en las faldas del cerro de Monte Albán”.

Señaló que tenían razón las personas desplazadas, quienes aseveraban que los querían quitar porque pactaron proyectos para los extranjeros.

“Es una mina, lo más triste es que un pueblo completo fue deslumbrado por un billetito. Se darán de topes cuando se den cuenta de la riqueza que tenían en sus tierras y que sólo unas familias salieron ganando”.

Otros, como Aidé Hernández, aseveran lo contrario. “Cuando leo que Monte Albán es de los chinos, de los japoneses, de los marcianos, me da una mezcla de tristeza, risa y coraje (…) cómo la gente se deja llevar por chismes tan bobos, por eso el pueblo es tan manipulable. Los que creen eso son los mismos que creen que el Covid no existe”.

En tanto, los arqueólogos trabajan discretamente. Las brigadas llegan temprano a continuar con la tarea. Los vecinos apenas y los miran, no se detienen a inspeccionar. “Si están encontrando algo, como cimientos, pero no sabemos nada más”.

 

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