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El discurso de AMLO en EU no es histórico, pero puede costar la reelección a Trump

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El mensaje del presidente mexicano en su visita a Estados Unidos ha sido bueno pero no excepcional, porque señala puntos claros como la dignidad y soberanía, pero finaliza con demasiados halagos a su homologo estadounidense, los cuales no son necesariamente ciertos, y aunque gritar viva México en la Casa Blanca no significará que nuestros problemas como país sean resueltos y tampoco cambiará el discurso mexicano de su contraparte, sí puede costar que Donald Trump pierda la elección presidencial en noviembre

 

Las frases del encuentro:
  Donald Trump
Presidente de los Estados Unidos de América
“(Los mexicanos) son gente trabajadora, son gente increíble, son un gran porcentaje de los propietarios de los negocios. Tienen mucho éxito”
  “La tradición de gran respeto entre presidentes mexicanos y estadounidenses se remonta a los primeros días de nuestras naciones e incluye, en particular, a Abraham Lincoln y Benito Juárez”
  “Estamos llevando esta relación a nuevos máximos y estamos construyendo una poderosa colaboración económica y de seguridad”
 “La relación entre EEUU y México nunca ha sido tan cercana como ahora”
“El potencial de futuro de EEUU y México es ilimitado”
Andrés Manuel López Obrador
Presidente de México
“Usted no nos ha tratado como colonia, al contrario, ha honrado nuestra condición de nación independiente. Por eso, estoy aquí. Para expresar al pueblo de EEUU que su presidente se ha comportado hacia nosotros con gentileza y respeto”.
 “Nos ha tratado como lo que somos: un país y un pueblo digno, libre, democrático y soberano”
 “Lo que más aprecio es que usted nunca ha tratado de imponernos nada que viole o vulnere nuestra soberanía. En vez de la Doctrina Monroe, usted ha seguido en nuestro caso el sabio consejo del ilustre y prudente George Washington, quien advertía de que las naciones no deben aprovecharse del infortunio de otros pueblos”
 “Con respeto a nuestras soberanías, en vez de distanciarnos, estamos optando por marchar juntos hacia el provenir. Es privilegiar el entendimiento lo que nos une y hacer a un lado las diferencias o resolverlas con dialogo y respeto mutuo”

 

Edmar Ariel LEZAMA / Alberto NÁJAR

 

Una vez llegado el 8 de junio y concluida la visita de Andrés Manuel López Obrador a Donald Trump en Washington D.C., la conclusión del encuentro es la de puntos en popularidad para López Obrador en un momento muy difícil en lo sanitario y económico para México, mientras que para Trump puede significar el no recortar la desventaja que tiene contra Joe Biden en este momento y perder la elección presidencial en noviembre.

Para el caso mexicano, el Gobierno Federal tratará de vender al público la imagen de una visita de Estado exitosa y en la cual, el discurso de López Obrador ha sido el de un gran estadista conocedor de historia, política y economía.

Es necesario poner en el contexto adecuado el discurso del presidente de México en Estados Unidos, el cual ha sido bueno, pero no excepcional, ya que comienza señalando puntos claros como la dignidad y soberanía, pero finaliza con demasiados halagos a Trump, los cuales no son necesariamente ciertos.

En la parte económica, se genera mucha confusión, ya que se hizo mención de cifras para justificar el nuevo acuerdo de comercio, se habla de las cadenas de valor y sus beneficios a la región, sumado a la necesaria integración comercial con mayoría de insumos de esta zona del mundo.

Todos esos temas están mucho más cercanos a un modelo neoliberal del cual reniega López Obrador en buena parte de sus conferencias mañaneras, por lo que de nueva cuenta surge la duda sobre si está a favor o no de esa doctrina económica, o sólo se trataba de complacer en el discurso.

Andrés Manuel también tocó el tema de migración ilegal y lo laboralmente útiles que los mexicanos son en aquel país, pero sólo se queda en eso sin ir más allá o decir claramente que los migrantes no son violadores y el muro no es una solución entre países.

Se habla de dignidad y soberanía, pero nada se dijo del papel que México ha jugado como contención de migrantes centroamericanos en su paso a Estados Unidos o de la inspección laboral que se llevará a cabo a partir de la puesta en marcha del T-MEC, por tan sólo citar un par de casos.

Seguramente el Gobierno Federal también buscará convencer a la población mexicana de que el manejo de la historia por parte del presidente mexicano fue útil en el discurso, aunque no olvidemos que Miguel Alemán y Gustavo Díaz Ordaz ya habían mencionado en el Congreso de Estados Unidos y con el presidente estadounidense a un lado, a la Revolución Mexicana como un proceso histórico que estaba transformando a México, además de recordar a líderes históricos de aquel país.

Para Alemán y Díaz Ordaz, el gran transformador de Estados Unidos fue Abraham Lincoln a la par que las citas históricas de ambos, recordaron cómo las dos naciones han tenido encuentros y desencuentros, pero que la amistad y la relación comercial debe prevalecer por sobre todas las cosas.

También Miguel Alemán y Gustavo Díaz Ordaz no dejaron pasar la oportunidad de recordar en el Congreso de Estados Unidos que la Revolución Mexicana surge como necesidad de corregir problemas sociales internos y que, con el paso de los años, se ha vuelto institucional, en la cual existen reglas claras y una soberanía política que no está a discusión y que impide la intervención de otros.

Al final, López Obrador recurrió a la misma estrategia que usó Alemán y Díaz Ordaz, es decir, tener un discurso que toque puntos económicos, de reconocimiento de la grandeza de Estados Unidos a través de hechos históricos, así como resaltar la amistad de las naciones y tocar de forma tangencial temas migratorios y de seguridad, pero sin comprometerse al mencionar temas concretos.

Quizá lo único diferente del discurso de López Obrador respecto a otros presidentes mexicanos sea el cierre al gritar viva México, lo cual lo hace emotivo y seguramente significará muchos puntos de popularidad a Andrés Manuel, ya que la escena es vista como un triunfo al colocar un grito emblemático en la Casa Blanca.

No olvidemos que gritar viva México no significará que nuestros problemas como país sean resueltos, tampoco cambiará el discurso antimexicano de Trump y mucho menos es la forma de hacer una queja ante una actitud hostil, aunque como imagen, puede costar la reelección a Donald Trump.

Ese grito al final del discurso en un mundo en que las redes sociales son la principal fuente de información, sumado a que muchas veces es ahí donde se distorsionan todo tipo de noticias, puede ser utilizado contra Trump para mostrarlo como un presidente débil y que no está comprometido con los obreros de aquel país.

La afectación a Trump estará en función de cómo lea el final del discurso de López Obrador la Asociación Nacional del Rifle o los grupos anti migrantes en Estados Unidos, ya que esos grupos cuentan con gran influencia en electores de estados clave.

El viva México no resuelve ningún problema en México, pero le puede costar la reelección a Donald Trump en noviembre.

 

LA AMBIGUA RELACIÓN AMLO-TRUMP

 

Como presidentes de México y Estados Unidos, Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump suelen intercambiar elogios y frases amables.

Lo hicieron especialmente en los días previos a este 8 de julio, fecha en que ambos mandatarios se reunieron por primera vez en Washington, en el primer viaje al extranjero del presidente mexicano.

Y también durante su comparecencia ante la prensa después del encuentro.

“Usted no nos ha tratado como colonia, al contrario, ha honrado nuestra condición de nación independiente. Por eso, estoy aquí. Para expresar al pueblo de Estados Unidos que su presidente se ha comportado hacia nosotros con gentileza y respeto”, le dijo López Obrador a Trump en los jardines de la Casa Blanca.

“Son gente trabajadora, son gente increíble, son un gran porcentaje de los propietarios de los negocios. Tienen mucho éxito”, dijo Trump de los mexicanos.

Pero no siempre hubo amabilidad entre los personajes.

Cuando era candidato presidencial, López Obrador era un crítico severo del mandatario estadounidense. En uno de sus libros, publicado en 2017, escribió:

“Es una canallada que Trump y sus asesores se expresen de los mexicanos como Hitler y los nazis se referían a los judíos, justo antes de emprender la infame persecución y el abominable exterminio”.

El párrafo corresponde al libro Oye Trump, donde el político mexicano define la manera en la que México debería relacionarse con el presidente estadounidense y una respuesta a su política migratoria y su intención de ampliar el muro que existe en la frontera entre ambos países.

Trump llamaba entonces a los migrantes mexicanos “bad hombres”.

En respuesta, López Obrador demandó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), medidas cautelares contra el magnate. También envió una carta a la ONU para cuestionar sus acciones.

Esos días ya pasaron. Ahora Andrés Manuel López Obrador suele destacar la actitud del presidente estadounidense hacia su gobierno.

“El discurso con relación a México ha sido más respetuoso de cómo se expresaba anteriormente, cosa que agradecemos mucho”.

Y, a su vez Trump, dice de López Obrador: “Es mi amigo y un hombre maravilloso. Ansío reunirme con el presidente”, escribió en su cuenta de Twitter.

 

SIMILITUDES Y DIFERENCIAS

 

El cambio en los discursos y mensajes muestran la ambigua relación entre los dos presidentes, coinciden especialistas, pero también marcan las similitudes y diferencias entre los personajes.

López Obrador y Trump “priorizan la agenda nacional sobre la multilateral”, explica Iliana Rodríguez Santibáñez, internacionalista del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).

La “compleja” relación entre México y Canadá, socios junto a EE.UU. del nuevo tratado comercial de Norteamérica

Es decir, “nos referimos a dos nacionalistas. Favorecen a grupos menos protegidos que, desde el punto de vista político, son importantes para efectos electorales”.

Pero en ese terreno existen diferencias. “AMLO tiene claro que Trump es un populista de derecha, un líder que gobierna para la clase más rica”, dice Rafael Fernández de Castro, director del Centro de Estudios México-Estados Unidos de la Universidad de California en San Diego.

“López Obrador es una gente de izquierda, su prioridad son los pobres y esa es una diferencia enorme”, dice a BBC Mundo.

No es todo. “Hay un distanciamiento profundo en la filosofía de los presidentes”, agrega Rodríguez Santibáñez, quien también es investigadora asociada del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales.

López Obrador cita a personajes de la historia mexicana para explicar algunas de sus decisiones y conductas. Trump, en cambio, atiende a “la filosofía pragmática” de la política estadounidense

No obstante, un elemento central en la historia común de los personajes. Ambos entendieron que los mensajes del pasado fueron parte “de la lengua ruda que genera votantes”, recuerda la investigadora Iliana Rodríguez Santibáñez.

Pero eso cambió tras la campaña electoral. “Muchas de las cosas que se dicen los mandatarios hoy día se cuidan para no tener impacto en las negociaciones presentes y futuras”.

Esa mezcla define la relación de los presidentes que ha resultado ser “sorpresivamente buena y respetuosa”, anota Fernández de Castro. “Trump cree que AMLO se parece a él porque son políticos en contra del establishment”.

 

LA PANDEMIA

 

Oficialmente la visita fue para conversar sobre el Tratado México Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que empezó a aplicarse el 1 de julio.

Pero en ambos países muchos han cuestionado el momento en que ocurre la reunión, con la pandemia de coronavirus todavía activa.

En Estados Unidos, donde existe una nueva ola de contagios, hay más de 3 millones de casos confirmados de Covid-19.

Hasta el momento más de 130.000 personas han muerto por la enfermedad.

México empezó desde hace algunas semanas un paulatino regreso a “la nueva normalidad”, como definen las autoridades sanitarias al reinicio de actividades.

Pero la pandemia no cede. La Secretaría de Salud registra 31.119 fallecimientos y 261.750 personas contagiadas.

La mortalidad, sin embargo, podría ser 3 veces mayor, reconoce el subsecretario Hugo López-Gatell, encargado del equipo que combate la pandemia.

Eso explica parte de las críticas al encuentro en Washington en momentos que en ambos lados de la frontera se recomienda permanecer en casa.

“Una foto de ambos hablando sin cubrebocas haría que sean vistos como dos líderes irresponsables”, advierte Fernández de Castro.

 

POLÉMICA ELECTORAL

 

Además de la emergencia sanitaria, otros critican que la reunión ocurre en un año electoral para Estados Unidos.

Donald Trump busca la reelección en los comicios de noviembre, pero las encuestas lo ubican con desventaja frente a su rival, el demócrata Joe Biden.

En tal escenario, el magnate aprovechará todo para mejorar su popularidad, y la reunión con López Obrador puede resultarle útil, coinciden especialistas.

“Trump no piensa más que en la elección”, asegura el director del Centro de Estudios México-Estados Unidos.

“Seguramente está viendo la visita de López Obrador con ojos de que al elector mexicoamericano le va a gustar el encuentro”.

Así, añade, más que cooperación con México, el magnate busca una fotografía para atraer a los electores latinos.

Es una de las críticas más frecuentes en ambos países. Por ejemplo, representantes del Partido Demócrata en el Capitolio pidieron cancelar la reunión con el presidente mexicano.

Se trata, afirman en una carta enviada a la Casa Blanca, de “un intento descarado de politizar las relaciones” entre ambos países.

López Obrador también enfrenta críticas. Politólogos como Carlos Heredia, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), dice que Trump utilizará al mandatario para su campaña.

Y, en Twitter, el exembajador de México en Estados Unidos, Arturo Sarukhán, advierte que AMLO “le sirve a Trump como un accesorio teatral para su campaña”.

 

LAS RAZONES DE AMLO

 

López Obrador no podía cancelar su viaje a Washington, dice la investigadora Rodríguez Santibáñez.

Entre los dos países existe un estrecho vínculo reforzado con el T-MEC. Ambas economías son interdependientes en muchos aspectos y, para México, Estados Unidos es su principal socio comercial.

Así, la visita va más allá de la tormenta política, insiste la investigadora.

“Independientemente de las diferencias personales que se puedan tener, la política de alto nivel se vincula a la articulación de dos Estados que se necesitan”, insiste.

Y en eso coincide el presidente López Obrador. “Es conveniente para nuestro pueblo poder afianzar la relación económica comercial”, dijo antes de abordar el avión a Washington.

“Independientemente del asunto partidista, no olvidemos que sean de un partido o de otro tiene que ver con la economía, los empleos que benefician a todos de manera directa o indirecta”.

 

 

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