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Líos agrarios, cuotas de sangre

Oaxaca, es de todos sabido, es un polvorín en lo que se refiere a problemas agrarios y de límites. El Secretario de Gobierno, Jesús Romero López ha mencionado algunos focos rojos, pero no todos en donde las comunidades están velando armas de manera permanente. El sábado 10 de junio, los medios dieron cuenta de un enfrentamiento más por problemas agrarios en la población de “El Cacahuatal”, municipio de San Lucas Ojitlán, en donde hubo 3 campesinos muertos por armas de fuego y al menos 6 heridos. Esta situación se dio, no obstante, al acuerdo que el gobierno estatal llegó con las autoridades agrarias. Desde fines de abril, los conatos de enfrentamiento han crecido de manera exponencial. San Juan Bautista Tlacoatzintepec y San Andrés Teotilalpan, velaron armas, aunque no se registró pérdida de vidas.

En el mes de mayo hubo varias incidencias. Un enfrentamiento entre la agencia de Llano Guadalupe y la cabecera municipal San Miguel El Grande, distrito de Tlaxiaco, dejó al menos 3 personas fallecidas, 3 heridas y 10 viviendas afectadas por incendios provocados. El 13 del mismo estalló el conflicto entre Santo Domingo Petapa y San Juan Mazatlán, Mixe, por la disputa de más de 26 mil hectáreas. El diferendo lleva más de medio siglo. Un vecino de la última comunidad murió. Hubo, además, 3 heridos y 8 retenidos. Todo ello, no obstante, las minutas firmadas en diciembre de 2022 y el llamado de Jara Cruz, el 31 de enero de 2023. Las hostilidades han estado el resto del año. Cuando las autoridades acudieron a evitar más enfrentamientos, fueron retenidas.

Hay serios problemas en comunidades de la Sierra Sur, en donde se ha derramado sangre a lo largo de las últimas décadas. En esa zona otras 3 comunidades siguen velando armas: Santiago Textitlán, Santiago Xochiltepec y Santo Domingo Teojomulco. Las dos primeras se acusan entre sí de haber provocado un incendio forestal el 7 de mayo y con la última hay viejas rencillas agrarias, que el 31 de mayo de 2002 dejó 26 muertos en el paraje “Agua Fría”. Pese a la reiterada denuncia y llamado de auxilio de Xochiltepec, en la SEGO han fingido demencia. La DDHPO, ya envió una alerta temprana. Todo apunta a que, en los poco más de 6 meses que lleva el gobierno de Salomón Jara, por todo lo que exponemos líneas arriba, los conflictos agrarios están dejando una estela de dolor y muerte. Es urgente y necesario emplazar a autoridades municipales y comunales a mantener la paz o aplicar la ley. Los crímenes deben ser castigados conforme a derecho.

 

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