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Covid-19 exhibe precariedad de periodistas

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La pandemia mermó seriamente la economía de las empresas editoriales por el desplome de la publicidad y la caída de las ventas impresas, lo que ha complicado aún más las condiciones en que sobreviven los trabajadores de los medios de comunicación, quienes ahora enfrentan sueldos caídos, reducción de salarios, nula seguridad social e incierta protección ante el contagio del virus que ha ensombrecido al mundo. En Oaxaca, el coronavirus ha cobrado su cuota entre los comunicadores con algunos infectados, otros fallecidos

 

“Si acudo a algún accidente estoy a lo lejos, uso cubrebocas, me lavo las manos seguido y si no se puede, me pongo gel (…) a las personas las saludo con una señal, tal vez me vea grosero, pero es por protección de ambos, hay que aprender a vivir con la enfermedad teniendo las medidas necesarias”
Tomás Martínez
Periodista judicial y de sucesos
“Tiene como 15 días que lo volvieron a mandar (el impreso), me impactó mucho ver así el periódico, entiendo que la empresa tuvo que reducir los gastos, como en el papel. No puedo juzgar porque a todos nos pegó parejo (la crisis)”
Nathalie Gómez
Periodista
“Los convenios (de publicidad) siguen en marcha, pero los pagos se han retrasado y ponen como pretexto la pandemia. Un municipio nos bajó el monto por este motivo”
Patricia Pacheco
Periodista
“Cuando salí del cuadro, no me hicieron una segunda toma, dijeron simplemente que no soy gente de contagio, que no hacían segundas pruebas porque no tenían recursos (…) cuando comencé a retomar mis actividades me veían como apestoso, no quieren que te les acerques, no sólo lo sentí con amigos, sino con familiares”
Hiram Moreno
Periodista
“El periódico ya enfrentaba problemas financieros, no dudo que, en caso de enfermarme, me lleve la sorpresa de que ya no están pagando el seguro social y no tendré acceso a atención médica”
Editora

 

Yolanda PEACH

 

La realidad que vivían los periodistas en Oaxaca no era del todo alentadora, las precarias condiciones laborales, la falta de seguridad social, bajos ingresos económicos y, sobre todo, la violencia, eran los desafíos que debían sortear para ejercer el derecho a la información pública.

La pandemia por el Covid-19 que ensombreció al mundo entero los afectó directamente, al ser considerada una de las actividades indispensables, por una parte, se debe lidiar para conseguir información veraz sin contagiarse.

Por otra, subsistir ante la crisis económica que se agudizó en las empresas, que llevó a unas a reducir salarios, a otras, a retrasar sueldos o recortar personal y a trabajar sin derechos laborales.

 

TRABAJO EN CASA

 

Una de las medidas que se implementaron en los medios impresos de mayor circulación en Oaxaca es el home office, o trabajo a distancia, por lo menos para los reporteros.

“A mediados de marzo dejamos de asistir a las instalaciones”, confía Tomás Martínez, periodista judicial y de sucesos de uno de los diarios de mayor circulación en la entidad.

Por el tipo de información que cubre, ha tenido que extremar las medidas de seguridad, “si acudo a algún accidente estoy a lo lejos, uso cubrebocas, me lavo las manos seguido y si no se puede, me pongo gel (…) a las personas las saludo con una señal, tal vez me vea grosero, pero es por protección de ambos, hay que aprender a vivir con la enfermedad teniendo las medidas necesarias”.

Al inicio, cuando empezó a cubrir la información relacionada con el Covid-19, sobre todo el primer muerto, lo criticaron los lectores, “me reclamaban por qué alarmaba a la población y preguntaban dónde estaban las fotos de los muertos, hasta ahora que les ha tocado en forma cercana es que están creyendo”.

Aunque no ha ido a las instalaciones del diario, sabe que el personal disminuyó en físico, al llegar les toman la temperatura, hay un tapete sanitizante, usan careta, mascarilla, “no me dieron los insumos, los compré, pero si los hubiera pedido me los hubieran otorgado, no es tan caro invertir en protección y, sobre todo, no se debe bajar la guardia”.

El periodista Jacobo Robles dice que en una primera etapa “todo mundo se estaba cuidando, disminuyó la información de manera directa y se facilitó vía telefónica, nuestras fuentes preferían contestarte una llamada”.

Cuenta que, al llegar a cubrir alguna información, lo hace con el equipo adecuado, “sobre todo se trata de cuidar nuestro entorno familiar, ser cuidadosos al extremo”.

Él se ha hecho cargo de comprar cubrebocas y gel. Ignora si en su medio los otorgaron, ya que dejó de acudir a las instalaciones.

Los otros medios de información impresos, también dispensaron a sus reporteros de acudir a las instalaciones, implementaron el uso de tapete sanitizante a la entrada, la toma de temperatura, lavado de manos al llegar, uso de gel, limpieza de los lugares de trabajo y separación de lugares.

“En mi diario sólo asisten diseñadores y editores, pero nos vamos escalonando en los horarios para no coincidir. El tiempo de trabajo se acortó de alguna manera”, asegura un diseñador.

Otro editor, explica que el trabajo lo realiza en su casa, “al diario voy sólo a bajar la información, la descargo y me voy, ya no me quedo a revisar el diseño. Al iniciar la pandemia nos dieron un cubre-boca y después se olvidaron”.

 

SIN MEDIDAS DE PROTECCIÓN

 

Ante la crisis económica algunas empresas dejaron de pagar, otras recortaron el personal y unas más redujeron el salario del personal.

Un editor de un periódico local, cuenta que, al iniciar la Jornada Nacional de Sana Distancia les informaron que el sueldo se les disminuiría el 20 por ciento porque tenían problemas financieros, a los dos meses, comenzaron el recorte de personal, “uno por departamento”.

Otra editora de otro diario, asegura que les deben cuatro quincenas de sueldo, “el periódico ya enfrentaba problemas financieros, no dudo que, en caso de enfermarme, me lleve la sorpresa de que ya no están pagando el seguro social y no tendré acceso a atención médica”.

Un reportero revela que en su periódico ya les deben ocho quincenas, “nos han dicho que han tenido problemas con los cobros de publicidades, que nos pongamos la camiseta y esperemos”.

Un diseñador de otro diario, relataque, al iniciar la pandemia, los suspendieron sin sueldo, “sigue en digital, el impreso no sabemos cuándo lo volverán a sacar”.

Peor están los reporteros independientes, quienes se las han tenido que ingeniar para ejercer el periodismo en medio de las limitaciones que ha impuesto la crisis, algunos han tenido que desistir o recurrir a otros giros para sobrevivir.

Nathalie Gómez, de Informativo 6 y 7, quien también es corresponsal en Huajuapan de León de uno de los diarios estatales, sostiene que la situación económica está muy mal “en cualquier temporada del año”.

El diario para el que trabaja redujo sus páginas, “eso significa que nos publican menos notas y nos pagan por nota, es bastante complicado”.

Con el decreto que hizo el ayuntamiento en Huajuapan de León de que las terminales de transporte debían cerrar, a finales de marzo, el periódico no circuló en el municipio, “tiene como 15 días que lo volvieron a mandar, me impactó mucho ver así el periódico, entiendo que la empresa tuvo que reducir los gastos, como en el papel. No puedo juzgar porque a todos nos pegó parejo (la crisis)”.

 

PUBLICIDAD A LA BAJA

 

Nathalie cuenta, respecto a su medio informativo local que, “nadie compra publicidad ahora, no hay dinero, las ventas están muy bajas, no hay recursos, muchos negocios tuvieron que cerrar, otros pidieron préstamos (a…) al estrés de la parte económica se suma la preocupación de cuánto más va a durar esto”.

Respecto a generar información, no se le ha complicado, “estábamos acostumbrados a salir todos los días y movernos, pero siempre monitoreando, confirmando, por fortuna, redes sociales y contactos, si hay algo nos reportan, vamos rastreando, tratamos de hacer entrevista vía telefónica y confirmar la información”.

Otro tema que le pesa, es la indiferencia de la ciudadanía por cuidarse, “ya abrieron el tianguis y ha habido protestas, es más complicado cuidarte cuando las actividades las están haciendo de manera formal, lo ideal es acudir, estamos acostumbrados a ir, aunque no queramos vamos, cargamos gel, cubre bocas, saludamos de lejos, porque andan como si nada, no se protegen”.

No tener seguridad social es otro inconveniente, “si me enfermo no pasa nada, sé, por mis fuentes, que los hospitales colapsaron en la región, los pacientes llegan con dificultades para respirar y se tardan hasta 5 días en llamarles”.

Con su socio tuvo una plática la semana pasada, “a él lo corrieron del medio en el que trabajaba como corresponsal, ha pensado en tirar la toalla y probar en otro lado, por lo que me quedaría al frente, será difícil, voy a aguantar, a estirar la liga hasta que se rompa”.

Indica que es bastante triste vivir esta situación, “siempre buscamos hacer la diferencia, no vendernos ni generar un periodismo mediocre o por encargo”.

Sin ingresos, decidió ayudar en el negocio familiar. “Llegó temprano, hago el aseo, lo atiendo de 8 de la mañana a 5 de la tarde, eso me aligera el estrés, si no tienes un negocio alterno estás en serios aprietos, económicamente esto me está enfermando”.

Patricia Pacheco, directora adjunta de PubliMar y corresponsal en la costa oaxaqueña de un diario local, vive una situación similar. “Los convenios siguen en marcha, pero los pagos se han retrasado y ponen como pretexto la pandemia. Un municipio nos bajó el monto por este motivo”.

Trabaja a distancia, “al principio todo era hermetismo, como si se tratara de un tema tabú (el Covid-19) ahora son más flexibles”.

Se está quedando en casa y tuvo que prescindir del servicio doméstico, “hago mi trabajo en mi hogar, evito ir a reuniones, evitar concentraciones cuando cubro alguna información, utilizo cubrebocas”.

En Pochutla, donde vive, son pocos los casos, “la gente es muy inconsciente, como no se sabe de contagios les da un poco de confianza, pero no hay que bajar la guardia”.

Al ser dirigente del grupo Periodista, Editores y Redactores de la Costa (Percosta), sabe que, a muchos de los agremiados, corresponsales en medios locales, les suspendieron el trabajo, “propiamente no los despidieron, simplemente les dijeron que por el momento no mandaran información, que sería temporal, pero eso sí, cuando fue el terremoto los estaban llamando para pedirles información”.

El diario para el que ella trabaja, tiene tiempo sin mandar ejemplares a Pochutla y no ha podido adquirirlos, “es indispensable enviar una bitácora de las notas publicadas y en qué página, de lo contrario, no hay forma de reclamar el pago, así que, por el momento, no he podido cobrar”.

 

SIN INGRESOS Y EXPUESTOS

 

Gabino Filio, reportero en la Cañada, tiene algunos años que comenzó a trabajar por su cuenta. “Al inicio de la pandemia no podías hacer el trabajo periodístico, se tuvo que esperar los protocolos para poder salir y realizar actividades”.

Sin generar ingresos, siguió con su tarea, “a través de contactos y la Secretaría de Salud, para mantener informados a mis lectores”.

Pese a que, en las comunidades no se cuidan, sale con cubreboca, mascarilla y gel, “en Huautla no creían en el coronavirus, hasta ahora que se dieron los primeros casos”.

Indica que se debe ser congruente con lo que se publica, “no puedo manejar una información si no estoy cumpliendo con las medidas de ley que marca el sector salud”.

Hiram Moreno, director de Evidencias, asegura que la situación económica es difícil, “se agrava con el paso de los meses”.

Inició en marzo, cada vez era menos, “entre mes y mes siempre había eventos de organizaciones civiles, políticas y sociales, un ingreso adicional para pagar transporte, gasolina”.

Al parar las actividades no esenciales todo se frenó, “no tenemos un ingreso fijo, no hay publicidad”.

A algunos negocios les llegó la oferta de un financiamiento, “un ingreso que no esperaban, que deberán pagar en cuatro u ocho meses, son como 800 pesos mensuales que otorgaron para ayudar a los que tienen un negocio, en el sector periodístico no tenemos eso, estamos del nabo, solo estamos sobreviviendo”.

Asistía a las conferencias de prensa que convocaban y a los eventos públicos, en un afán de cubrir eficazmente su labor periodística.

“De alguna manera estar saliendo, asistir a los recorridos con las autoridades, pese al lavado de manos y las medidas preventivas, en alguna parte me contagié de Covid-19, a fines de mayo”.

Se aisló, al igual que su familia, no los 14 días de rigor, sino 21, que es lo que recomiendan para recuperarse.

“Mi familia me cobijó. No tuve complicaciones respiratorias, mi mamá me preparaba vaporizaciones con gordolobo, limón, ajo, canela, jengibre. Dos médicos estuvieron al pendiente, por teléfono, me recomendaron paracetamol al inicio, después aspirina y la última semana ibuprofeno”.

Considera que hace falta mucha difusión sobre las medidas, sobre todo, respecto a cuando terminas de padecer la enfermedad.

“Cuando salí del cuadro, no me hicieron una segunda toma, dijeron simplemente que no soy gente de contagio, que no hacían segundas pruebas porque no tenían recursos”.

Aunque hay gente que no cree y pese a no ser gente de contagio, no es irresponsable y continúa con las medidas preventivas, como el cubre-boca, “cuando comencé a retomar mis actividades me veían como apestoso, no quieren que te les acerques, no sólo lo sentí con amigos, sino con familiares”.

Asegura que una de las claves para salir avante de esta enfermedad es tener buena actitud, “es importante el buen ánimo y tener el apoyo moral de la gente cercana”.

Recientemente murió Manuel Cano López, periodista en Juchitán, “era un tipo muy alegre, muy jovial”.

Director del periódico Punto Crítico, a sus 54 años llevaba más de tres décadas de trayectoria periodística. Murió tras presentar varios días los síntomas del Covid-19 el pasado 6 de julio.

Su muerte se suma a la del director y conductor de Grupo Radio Centro en Oaxaca, José Luis Ceballos, quien falleció el 27 de mayo en el Hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social, donde ingresó por problemas respiratorios.

Los periodistas tienen un papel vital que desempeñar en la lucha contra el Covid-19 al informar a la ciudadanía para que tome las medidas necesarias; sin embargo, su seguridad está particularmente en riesgo, al tener que proporcionar información en el lugar, visitar hospitales, entrevistar a funcionarios, políticos, científicos y personal médico.

Se creó una situación irónica, aunque se está logrando un mayor número de lectores, se enfrentan a la falta de protección adecuada al realizar su trabajo y a la paralización de la economía.

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