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Carretera Oaxaca-Costa,olvidada por el PRI y excluida por AMLO

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A pesar de que el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que la carretera que conectará a la ciudad de Oaxaca con Puerto Escondido estará lista en 2021, constructores oaxaqueños advirtieron que la fecha resulta innecesariamente lejana, pues la obra puede concluirse en un año o menos con la presión del gobernador Alejandro Murat, quien debe ejercer una acción firme para impulsar la conclusión de este proyecto que presenta un rezago de casi 11 años

 

Alonso PÉREZ AVENDAÑO

 

“A mitad de sexenio terminaremos esta carretera que se concesionó, tiene conflicto y se detuvo, pero se resolverá hablando con la empresa que tiene la concesión para que se reinicie lo más pronto posible y se concluya en tres años para conectar Oaxaca con el Istmo de Tehuantepec y Puerto Escondido”. No hubo más explicaciones, las palabras del presidente Andrés Manuel López Obrador el 22 de diciembre de 2018 fueron vitoreadas, aplaudidas como un compromiso real con el desarrollo de Oaxaca. No hubo lugar para preguntas, para dudas, cuestionamientos. ¿Por qué hasta 2021? ¿Por qué en tres años? ¿Por qué se tendría que esperar tres años más para concretar una carretera que podría concluirse en un año o menos? No hubo espacio para preguntas mucho menos para respuestas.

Para el presidente Andrés Manuel López Obrador la autopista Oaxaca-Puerto Escondido se encuentra, excluida de sus 10 proyectos prioritarios –el corredor interoceánico y el Tren Maya sí están incluidos- y sin el seguimiento puntual del gobernador Alejandro Murat este proyecto se postergará innecesariamente.

“Esta obra es prioritaria, el costo por los años en los que no ha sido construida podría alcanzar hasta los 40 mil millones de pesos, sin la presión del gobernador Alejandro Murat a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, al presidente, sin una llamada semanal para supervisar cómo va la obra, la carretera nunca se concluirá”, señalaron constructores del estado consultados por Real Politik que urgieron a una acción firme del gobierno estatal para demandar una mayor atención a esta obra.

El único avance de la nueva administración federal respecto a esta obra es el lanzamiento en los primeros días de febrero de licitaciones de dos tramos de la carretera Barranca Larga-Ventanilla, que comprenden de los kilómetros 178+000 al 204+300 y del 100+000 al 135+000. El concurso cerrará el próximo 11 de marzo. La noticia fue el primer paso de la administración de López Obrador para cumplir con su compromiso de terminar esta autopista –a la que ha calificado como parte del cementerio de obras que hay en México–.

Además de estas dos licitaciones, faltan dos más que aún no han sido lanzadas. La suma de los tramos puestos a licitar es de 57 kilómetros de los 104 que comprenden la obra de Ventanilla a Barranca Larga, por lo que aún restarían 47 kilómetros divididos en dos tramos.

Para los especialistas consultados, es urgente que el Gobierno del Estado explique al gobierno federal la importancia de la autopista Barranca Larga-Ventanilla para detonar el desarrollo económico de Oaxaca. “Banobras no tiene justificación para retrasar la ejecución de la obra, cada día que pasa el costo de la construcción se eleva, la obra puede ejecutarse en un año y cada día que pasa tardará más en recuperar el dinero invertido”, explica otra de las fuentes consultadas.

En el Presupuesto de Egresos de la Federación, en el apartado programas y proyectos de inversión el proyecto Barranca Larga-Ventanilla recibió presupuesto por 500 millones de pesos.

Las obras a realizar con estos recursos son la ampliación de la sección transversal de los tramos La Y-Barranca Larga y Pochutla-Puerto Escondido-Huatulco 144.3 km, la construcción del Libramiento Ocotlán en 16 kilómetros y la autopista Barranca Larga Ventanilla 104.2 kilómetros, incluyendo 11 entronques, 11 viaductos, 35 puentes y tres túneles.

El documento señala que hasta ahora se han gastado 4 mil 561 millones de pesos y que al final de la obra se habrían ejecutado 5 mil 91 millones de pesos. No hay presupuesto asignado para 2020.

Especialistas en materia de construcción consultados por Real Politik señalaron que a pesar de los anuncios realizados por el gobierno federal para concluir esta obra, sin el seguimiento puntual del gobernador Alejandro Murat la conclusión se postergará innecesariamente.

Interrogados respecto al tiempo estimado en el que se planea construir la súper carretera, constructores y ex funcionarios federales señalaron que Banobras tiene la capacidad técnica, operativa y financiera para ejecutar esta obra en un periodo mucho menor, de aproximadamente un año.

 

El proyecto sin fin

 

15 de mayo de 2008, la fecha del proyecto sinfín. Ese día el gobierno federal, bajo el mando de Felipe Calderón Hinojosa, lanzó la convocatoria para la concesión de la autopista Oaxaca-Puerto Escondido, un proyecto que disminuiría hasta en 50% el tiempo de traslado entre la capital del estado y la Costa oaxaqueña. La obra esperada como un fuerte detonante para el crecimiento económico del estado, fue entonces un gran deseo, un objetivo soñado, la obra que por fin acabaría con los sinuosos trayectos que debían padecer aquellos viajantes ávidos de llegar a playas conocidas mundialmente por su belleza y altos oleajes.

El sueño oaxaqueño se frustró desde entonces y no ha habido presidente ni gobernador que lo pueda alcanzar. Vencidos en sus aspiraciones, prontos con sus discursos, Felipe Calderón, Ulises Ruiz, Gabino Cué, Enrique Peña Nieto y Alejandro Murat han sido incapaces de encontrar la forma de concluir un tramo de unos 100 kilómetros que aleja las comunidades de Barranca Larga con Ventanilla, los valles con la arena.

 

Las palabras de Peña

 

“Me comprometo a concluir la carretera que solamente está realizada en tramos, pero que hoy merecemos que el Istmo que esté debidamente conectado con la capital del estado. Por eso, vamos a hacer la carretera Oaxaca al Istmo.

“Y otro proyecto que está inconcluso, y que me comprometo a concluir, porque sin duda esto va a detonar desarrollo, va a detonar inversiones, va a detonar empleo en esta región del estado: voy a concluir la carretera Oaxaca-Puerto Escondido”. Fueron las palabras de Enrique Peña Nieto el 21 de junio de 2012 en Juchitán de Zaragoza, era aún candidato presidencial. Frente a miles de personas el aspirante priista a la Presidencia de la República firmó los compromisos 210 y 212 de su campaña, concluir las carreteras Oaxaca-Istmo y Oaxaca-Costa.

“Hoy estamos a tan sólo 10 días de ganar la Presidencia de la República”, dijo entonces. Hoy estamos a poco más de 100 días de que dejó la presidencia y las súper carreteras siguen inconclusas.

El 22 de septiembre 2015, el titular de la SCT, Gerardo Ruiz Esparza, se comprometió a salvar el compromiso del presidente Peña Nieto al inaugurar el tramo carretero Mitla-Santa María Albarradas.

“El compromiso del Gobierno de la República con el desarrollo del estado de Oaxaca es todavía superior”, dijo el funcionario. Sobre la autopista Barranca Larga-Ventanilla, “que es un compromiso también del señor presidente”, repitió sus cualidades “permitirá reducir en casi la mitad el tiempo de recorrido entre la capital del estado de Oaxaca y las bahías de Puerto Escondido y Huatulco al pasar de seis horas y media a solo tres horas y media”. También informó sus beneficios económicos, “en su construcción hoy se están invirtiendo 4 mil 600 millones de pesos, generando alrededor de mil 400 empleos directos y 2 mil 800 indirectos y esta autopista el compromiso que se establece es que sea concluida en junio de 2016”. Junio de 2016, hace más de dos años la súper carretera debió ser inaugurada, antes de la elección de gobernador, pero no.

 

La breve travesía de Murat

 

El primer contacto de Alejandro Murat como gobernador se dio el 14 de enero de 2017, cuando en un recorrido el subsecretario de la SCT, Óscar Callejo Silva, anunció el último intento de la pasada administración federal para cumplir con la palabra de Peña. De los 104 kilómetros de la vía, dijo, “todo el trazo está ya con trabajo, con frentes abiertos… esperemos que estemos entregando en un año, que le va a cambiar el rostro a la Costa oaxaqueña”. Un año, en enero pasado debió haberse inaugurado la autopista, pero no.

El siguiente acto, encontró a Ruiz Esparza con Murat Hinojosa y en el nombre del acto oficial se mostró la realidad que habían mantenido las obras, su inactividad. “Tras una década abandonada, Alejandro Murat reinicia obras de construcción de la carretera a la Costa”, así tituló Gobierno del Estado el comunicado emitido el 27 de marzo de 2018. 16 meses tardó la pasada administración para “reiniciar” las obras o para anunciar el reinicio, el cual hasta ahora no se ha concretado, de acuerdo con ingenieros y constructores consultados. Hasta ahora, con 20 meses de la actual administración estatal transcurridos, las obras siguen detenidas.

 

Todos los permisos en regla

 

De la documentación presente en la licitación se desprende que el proyecto Barranca Larga-Ventanilla cuenta con todos los permisos y autorizaciones necesarios para su ejecución, entre ellos la manifestación de impacto ambiental autorizada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en el año 2008. El documento, que es explícito al señalar que la autopista pasará por zonas terrestres prioritarias –la RHP-31 Río Verde-Laguna de Chacahua y la RTP129 Sierra Sur y Costa de Oaxaca- fue optimista y autorizó una vigencia de “tres años para llevar a cabo las actividades de preparación del sitio y construcción y de 20 años para la operación y mantenimiento del proyecto”. De los 23 años para los que se autorizó el impacto ambiental han pasado ya 10 y el proyecto no se ha concluido.

 

Todos menos Oaxaca

 

Un reporte de la Cámara de la Industria de la Construcción de 2010 da cuenta de cómo las asociaciones público privadas para construir obras de infraestructura mayor han resultado redituables en diversos lugares del país

Prácticamente todo proyecto de gran escala que se presentó entre 2005 y 2008 se encuentra concluido. El 11 de noviembre de 2008 el presidente Felipe calderón inauguró la carretera Amozoc-Perote, con una longitud de 105 kilómetros, y que redujo a poco más de una hora el tiempo de traslado entre Xalapa y la capital poblana. La obra costó 2 mil 600 millones de pesos y la concesión se entregó en 2003.

En 2007, el gobierno federal concesionó la construcción de la autopista Arriaga-Ocozocoautla, de aproximadamente 100 kilómetros, con 53 pasos vehiculares, cuatro entronques y un túnel. La obra fue entregada en agosto de 2010.

En 2008, el mismo año en que fue concesionada la autopista Barranca Larga-Ventanilla, el gobierno federal concesionó también la obra del Libramiento Oriente de Chihuahua, una obra de 42 kilómetros, que requirió una inversión superior a los mil 600 millones de pesos.

 

 

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