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Austeridad deja a pobres sin acceso a servicios de salud

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El combate a la corrupción y los recortes presupuestales en el sector, afectan a los más necesitados; son miles los derechohabientes del Seguro Popular, IMSS o del ISSSTE, cuya vida o salud depende de una medicina o tratamiento, ahora restringido por el congelamiento de recursos; la política de ahorro desplegada por el gobierno de la Cuarta Transformación ha golpeado de manera particular a los que menos tienen, los que carecen de posibilidades para acudir a un médico particular o clínicas privadas

 

 

 

Texto: Yolanda PEACH

Fotos: Esteban CHINCOYA

 

La política de austeridad de la Cuarta Transformación ha colocado al sector salud en una situación de crisis; miles de personas han sido excluidas de los programas de atención y detección de cáncer, así como de la dotación de medicamentos de alto costo para tratar enfermedades crónicas.

El 22 de mayo, se reportó que 24 estados del país tenían un severo desabasto de diversos medicamentos, así como una grave ausencia de médicos y personal de enfermería que proporcionan servicio.

El desabasto tiene raíz en dos decisiones: la primera fue la cancelación de contratos con distribuidoras. Estos contratos fueron celebrados en agosto del 2018 y buscaban mantener el abasto hasta la próxima compra consolidada, que se efectuará a principios de julio.

La segunda, es que la Secretaría de Hacienda congeló más de 790 millones de pesos destinados al sector salud a nivel federal. Entre los servicios previstos en este presupuesto, se encuentran servicios personales, gastos operativos y programas de prevención.

La razón por la que Hacienda congeló este presupuesto, es nuevamente el combate a la corrupción bajo la política de austeridad de la administración. Mientras tanto, pacientes viven enfermos; pero no saben de qué y no tienen manera de curarse.

La llamada Austeridad Republicana ha golpeado a diversos estratos de la población, pero sobre todo a los que menos tienen. Esta situación ha repercutido en diversas entidades del país y Oaxaca no es la excepción, donde esta política vino a agudizar la situación del sector.

Directivos del Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso, al que acude la mayoría de la población vulnerable en Oaxaca, no creen aún que el desabasto de medicinas sea alarmante, “todavía se puede controlar”, aseguran.

Son los trabajadores del ISSSTE, del IMSS y de los Servicios de Salud de Oaxaca los que han denunciado la afectación a los pacientes por la reducción presupuestal. Una crisis por la falta de medicamentos.

 

Víctimas invisibles

 

Sin cifras de muertos y daños, no existen estadísticas de niños o adultos que murieron por falta de medicamentos, por postergar alguna operación o no recibir la atención médica adecuada. Es la carga que llevan los pobres, nadie los mira.

Menos aún, los que, sacrificando algún bien, lograron recuperar la salud después de pagar una consulta médica particular o la medicina.

Enfermarse, para los pobladores de clase media, representa un costo doloroso e imprevisto. Una sentencia de muerte o pésima calidad de vida si eres pobre.

El desabasto de medicamentos e insumos médicos que afecta a Oaxaca es generalizado, repercute en los Servicios de Salud de Oaxaca, hospitales dependientes del Instituto Mexicano del Seguro Social y del ISSSTE.

Pese a la alarma del personal, para los directivos no es preocupante… todavía.

El subdirector Administrativo del Hospital General “Doctor Aurelio Valdivieso”, Federico Raymundo Cruz Aquino, considera que aún se pueden controlar los faltantes.

Explica que todos los medicamentos tienen claves. El Hospital Civil tiene autorizadas 390 y sólo piden 290. Hacen un pedido mensual que les entregan en cuatro partes, cada semana. Lunes, los medicamentos y martes el material de curación.

Revela que actualmente están recibiendo el 62 por ciento del medicamento pedido y el 55 por ciento del material de curación. “Tenemos poco presupuesto, es una constante en todo el estado, pero lo estamos supliendo con otras partidas”, indica.

Respecto a la ocupación de camas, detalla que tienen 197 censables y 89 deambulatorias, un total de 286, siempre al 115 por ciento de su capacidad, “no es algo nuevo, siempre ha sido así, no ha aumentado en las últimas fechas y hemos visto la forma de resolverlo”.

El personal no opina igual. Una de las encargadas del almacén dice que son preocupantes los faltantes. “Nos faltan antibióticos, antihipertensivos. No tenemos los básicos, como ampicilina, dicloxacilina, metronidazol. Medicamentos que tienen mucho tiempo sin surtir”.

Explica que, para las mujeres embarazadas, eso puede ser peligroso. Un foco de muerte materna. “La presión es traicionera. Muchas no pueden seguir el tratamiento por falta de medicamentos y regresan peor. Se curan de una y se van con otra”.

Indica, preocupada, que los antibióticos para niños es lo que más falta, “no tenemos nada”.

 

Pacto de federalización

 

El pasado 14 de diciembre, el presidente Andrés Manuel López Obrador suscribió un convenio con los ocho gobernadores del sureste, incluido Alejandro Murat Hinojosa, para dar inicio al proceso de federalización de los servicios de Salud del país.

Anunciaron como inversión inicial para las entidades 115 mil millones de pesos. El proyecto consiste en que cada seis meses se sumarían ocho estados más, hasta que, en dos años, se cubriera la totalidad del país.

Cruz Aquino considera que el pacto no se está cumpliendo conforme a los tiempos, “se estimaba que el 30 de junio estaríamos 100 por ciento federalizados”.

En cuanto a las afectaciones inmediatas, ejemplifica, la falta de analgésicos, ha postergado algunas cirugías, en casos extremos, se les pide a los pacientes que compren las medicinas.

Por su lado, el secretario General de la Sección 35 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA), Mario Félix Pacheco maneja otras cifras, un desabasto de entre 70% y 80%.

“El problema no es sólo del Hospital Civil, también preocupa el hospital de Pinotepa Nacional, Huajuapan de León, Puerto Escondido, Pochutla, Tuxtepec y Salina Cruz. La situación puede complicarse”.

A pesar de que el gobierno federal se comprometió a hacerse cargo de las compras de insumos y medicamentos, precisa que no ha cumplido. “La Federación hizo un acuerdo con el gobierno del estado en el que ellos debían comprar medicamento durante enero, febrero y marzo, y en abril se iba a repartir. No se ha hecho la compra y el gobierno estatal va a tener que comprar, pero el asunto es que en el sector Salud no podemos esperar”, señala.

Advierte que una licitación para la compra de medicamentos tarda unos 45 días y, mientras tanto, no habrá cómo dar servicio a los pacientes.

 

Admiten desabasto

 

En días pasados, el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat Hinojosa, aceptó que existe un retraso de medicamentos para abastecer a los hospitales de la entidad.

Señaló que las compras consolidadas anunciadas desde hace un año con el gobierno federal, no se han realizado.

Explicó que Oaxaca, junto con otros 21 estados tiene un abasto de medicinas del 85%; sin embargo, la compra de medicamentos hasta la fecha se ha retrasado.

“A raíz de que no se ha llevado a cabo la compra, no hay medicinas hechas, porque los laboratorios mandan a hacerlas, ese es el reto en el que se está trabajando”, detalló.

Aseguró que, ante esta situación, el gobierno del estado está haciendo compras de manera independiente por más de 80 millones de pesos y que actualmente se valora la compra de medicamentos para todo el año.

El tema no parece preocuparle al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador. Su respuesta al problema es la que aplica a todos los temas: Combatir la corrupción e implementar una estrategia radical. Establece que, si deja de comprar medicinas, no existirá corrupción en el proceso.

El recorte presupuestal de más de dos mil millones de pesos en el rubro de salud para la adquisición de medicamentos, insumos o equipos, así como la decisión para vetar a tres de las grandes empresas farmacéuticas que sostenían el 62 por ciento de las adquisiciones de medicamentos en el IMSS y el ISSSTE en el ámbito nacional, al considerarlo una práctica monopólica e ilegal, desencadenó que se agudice la crisis en la atención médica.

En una de las conferencias matutinas de prensa, informó que el “huachicoleo” por la compra-venta de insumos para el sector Salud significaba al gobierno federal 90 mil millones de pesos en administraciones pasadas.

“Se hacía una licitación, incluso una compra consolidada de mil 500 claves, se ponían de acuerdo y nada más vendían mil, y quedaban 500 sin compromiso de venta. ¿Para qué? Para que se compraran esas 500 por urgencia ya sin ningún control y por esas 500 se pagaban dos o tres veces más”.

Admitió que el problema de desabasto ha generado polémica, pero pidió paciencia para resolverlo al asegurar que los estados desviaban el recurso de los medicamentos, “se trata es de ir al fondo del problema y “arrancar de raíz el régimen corrupto, de injusticias y de privilegios”.

 

A mantener la calma

 

Vueltas, enojos, recetas a medio surtir o sin surtir. La vida de su madre depende de un proceso federal relacionado con las carencias de medicamentos.

Daniel contó que no tenía el dinero suficiente para surtir esa receta, por lo que tuvo que conseguir prestado. Se instaló afuera del Hospital Civil con las cajas de medicamentos, mientras espera pasar, “está muy cara la medicina, pero por mi mamacita todo, aunque me quede sin nada”.

El desabasto es principalmente en medicamentos e insumos para atención hospitalaria, sin embargo, los anestésicos y medicinas para terapia intensiva y urgencias también empiezan a escasear.

En entrevista reciente, el titular de los SSO, Donato Augusto Casas Escamilla, aseguró que implementan acciones emergentes para enfrentar el problema. Apuntó que se han destinado 20 millones de pesos para atender las necesidades médicas más urgentes de los pacientes. “Estamos trabajando para que esta situación no afecte a nuestros beneficiarios (…) Se trabaja coordinadamente con la federación para abastecer a las farmacias”, dijo al pedir a la población no caer en pánico.

Por su lado, trabajadoras del ISSSTE denunciaron que la reducción presupuestaria ha llevado a una severa crisis al ISSSTE con la falta de medicinas y medicamentos.

“Es imposible para los derechohabientes pagar hasta ocho mil pesos por medicamento oncológico; antirretrovirales, tratamientos contra el cáncer y fármacos para enfermedades crónico-degenerativas, que son los rubros de mayor impacto”, indica una de ellas.

Derechohabientes del Seguro Popular, IMSS o del ISSSTE, cuya vida o salud depende de una medicina o tratamiento, ahora restringido, quienes carecen de los recursos para ir a un médico particular o clínicas privadas, son los principales afectados del desabasto de medicamentos y el recorte presupuestal.

Paciencia, pide el presidente Andrés Manuel López Obrador al anunciar el “modus operandi” de los actos de corrupción en la compra de medicamentos.

Sólo que la salud y la vida no pueden esperar.

 

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