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Arranca la carrera presidencial… ¿Quién representa un verdadero peligro para México?

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 Montserrat FERNÁNDEZ GALINDO

 

En sus marcas, listos, fueraaaa… La campaña presidencial, aunque muchos insistan en llamarla precampaña, arrancó de manera tempranera y cargada de descalificaciones y discursos agresivos. El lenguaje político de los ‘tres mosqueteros’ es mediocre, repetitivo, falto de credibilidad, de risa. La misma cantaleta de siempre “vamos a acabar con la corrupción” y la misma estrategia de cada proceso electoral: Endulzar el oído del electorado.

No hay quien pare a estos personajes. Todos ellos varones. La disputa del voto ciudadano se ha convertido en una guerra sucia. Los ‘presidenciables’ están más ocupados y preocupados en recopilar pruebas y todo lo que sea tangible para demostrar que su adversario representa un serio riesgo para la estabilidad del país. Las propuestas, un susurro inaudible. Una utopía.

¿A quién le regalaría su voto, el tesoro más codiciado de los políticos? ¿a un loco y necio que por tercera ocasión será candidato presidencial? ¿al panista con cara de niño bueno capaz de quitar a cualquiera de su camino? o ¿al ciudadano impuesto por el Presidente de la República, mismo rostro de  la corrupción pero con máscara? o ¿le da más confianza algún candidato independiente?

El enemigo a vencer se llama Andrés Manuel López Obrador, candidato por la coalición ‘Juntos Haremos Historia’ conformada por Morena, el PT y el Partido Encuentro Social (PES). Después de 18 años de campaña y de postularse por dos partidos, primero el PRD en un par de ocasiones y luego con Morena, el tabasqueño se juega su última carta y en caso de no ganar estas elecciones –ahora sí- se retira de la política y se va a “La Chingada”, su rancho ubicado en Palenque, Chiapas.

AMLO o MALO, hombre de grandes ocurrencias, de propuestas utópicas y con un discurso populista.  El ex militante del PRD, un político que ha despertado en una parte de México un fanatismo irracional, a sus rivales políticos y clase empresarial les ha infundido miedo e incertidumbre.

El propietario de Morena confía en que sí se puede sacar adelante a México, desterrar la corrupción, erradicar la pobreza y mejorar el ingreso del pueblo trabajador. En cada discurso, López Obrador luce optimista, pero ¿podrá su gobierno, una mezcla de agua y aceite, desaparecer tantos vicios y problemas que aquejan al país? Por lo visto un gobierno de contradicciones y centro de acopio de personajes ligados a la corrupción y al escándalo: Martí Batres, René Bejarano, Marcelo Ebrard, el Pato Zambrano, Félix Salgado Macedonio y los que se junten en el camino. Morena uno de los partidos que aceptan a cualquier individuo sin importar su pasado.

En todo este tiempo, a López Obrador lo ha fortalecido el odio y el resentimiento. En caso de verse favorecido en las elecciones de julio de 2018, no se tocará el corazón para combatir a la mafia del poder. Por lo menos, eso dice. También dentro de sus prioridades se encuentra el plan de corrupción mediante la “austeridad republicana”, se bajará el sueldo a la mitad de lo que percibió Enrique Peña Nieto y no gozará de ninguna otra prestación. En este nuevo gobierno democrático, en caso de verse favorecido por el voto mexicano, El Peje no viajará en aviones ni helicópteros privados, sino en línea comercial y por carretera; se aumentarán los sueldos de la base trabajadora: maestros, enfermeras, médicos, policías, marinos, entre otros. Todo esto suena muy bonito y reconfortante, pero ¿de dónde va a sacar el dinero para pagarles? ¿subirá impuestos? ¿le bajará el sueldo a los funcionarios de su gabinete para dárselo a los obreros? ¿ya tiene una estrategia económica o de lengua me como un taco?

Ricardo Anaya Cortés, candidato de la coalición ‘México al Frente’, resultado de la unión del PAN-PRD-MC na na na na, ha sabido eliminar obstáculos y superar adversidades políticas. Un hombre con sangre fría. Anaya jugó sucio, logró lo que quería. El panista hizo a un lado a sus rivales, la división que hay en el PAN no la desaprovechó y el rompimiento con Margarita Zavala Gómez del Campo, lo ayudó a armar su propio grupo. Mientras Margarita y sus seguidores se confiaban, Ricardo lograba amarres con las bases panistas: gobernadores, comités estatales, simpatizantes, entre otros.

El eventual gobierno panista tiene claro seis objetivos sobre los que debe trabajar para lograr superar los graves problemas que enfrenta México: corrupción, pobreza, desigualdad, violencia “un gobierno con valores, profesionalismo, ética y resultados” (vuelve la burra al trigo). Anaya Cortés, quien fue acusado junto con su familia política de enriquecimiento ilícito, el haber incrementado su patrimonio mil 304% en los últimos 14 años, aseguró que durante su gobierno no habrá venganzas “pero quien haya cometido actos graves de corrupción será encarcelado”.

El ex diputado federal de la LXII Legislatura del Congreso de la Unión podría ser una opción para el 30% de votantes indecisos.

Al viejo estilo del ‘dedazo’, el Presidente de México definió la postulación de José Antonio Meade Kuribreña, primer ciudadano postulado por el PRI sin ser militante de ningún partido político. El ex Secretario de Hacienda y Crédito Público (SHCP) tiene amplia experiencia en áreas de economía, energía, política exterior y desarrollo social, su preparación académica no se compara con la de Anaya y mucho menos con la de López Obrador. Se dice que en estos momentos, México necesita un Jefe de Nación especialista en finanzas, economía, comercio y derecho ¿será suficiente para gobernar a un país tan deteriorado y sumido en la podedumbre?

Los dados cargados a Meade no es una casualidad es una estrategia. No pertenece a la clase política y su vida personal ha estado regida siempre por una ética impecable, dada su formación religiosa y familiar. Su perfil refleja humildad y seriedad, no se nos olvide que las apariencias engañan. El principal reto de José Antonio Meade es quitarse el estigma del PRI, borrar la marca de Enrique Peña Nieto que lo persigue, la maldición de los Duarte, de los Borge y todo el cochinero que representa su nuevo partido.

¿Quién será una verdadera amenaza para México? ¿La llegada de Meade a Los Pinos será la continuidad de saqueo, la frialdad estupidez del actual régimen? ¿Darle una oportunidad a AMLO para que nos gobierne si México ya no tiene nada que perder?  ¿qué tanto nos afectará su relación con gobiernos radicales como Venezuela y Rusia? En caso de ganar cualquiera de los tres ¿lograrán un cambio en el país? ¡No! El cambio está en las manos de los ciudadanos y el motor que nos debe mover es el hartazgo.

Cada uno de los aspirantes a la silla presidencial tiene un estilo propio de hacer política, simplemente el método de elección de candidatos no fue limpio. ¿Métodos democráticos? ¡Pura simulación! Se recurrió al tradicional sistema: El dedazo. Entonces ¿qué nos espera?

 

 

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