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AMLO y la luna de miel

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EDITORIAL

Sin duda que después del avasallador triunfo que logró en las urnas el domingo primero de julio, Andrés Manuel López Obrador ha vivido los últimos días en una luna de miel con los millones de mexicanos que le dieron su confianza y que han puesto su fe en la “esperanza de México”.

La interrogante es ¿cuánto tiempo durará esta luna de miel? ¿será permanente o ficticia? ¿tardará años o sólo unos cuantos meses?

Hay voces que desde ahora anticipan será muy corta y que pronto se acabará el idilio entre López Obrador y la gente.

Una de esa voces es la del diputado electo de Morena, Gerardo Fernández Noroña, en su reciente participación en el Foro de Sao Paulo, celebrado el 16 de julio en la Habana, Cuba.

Ahí, ante representantes de izquierda que apoyan a gobiernos populares en Latinoamérica, Fernández Noroña, quien llevó la representación del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) de México, sentenció:

“Ahora estamos de luna de miel en México pero eso rapidito se va a acabar y vamos a requerir de su solidaridad, no tengo la menor duda, tengan confianza en nosotros, sean solidarios y después nos preguntan qué pasó, no se esperen a investigar porque los medios hacen campañas terribles en contra de nuestros gobiernos”.

Noroña, un político que ha transitado por diversos partidos de izquierda y donde pisa causa polémica, ha anticipado que el romance entre López Obrador y la gente será muy corto.

En la misma tesitura habla el sociólogo de la UABJO, Humberto Ruiz Ponce quien vislumbra que la luna de miel entre Morena y la sociedad mexicana, tras los comicios del pasado primero de  julio,  llegará a su fin en un año, cuando los cuadros corruptos que se sumaron al movimiento encabezado por López Obrador se “quiten las máscaras” y comiencen a operar de manera ilegal como lo han hecho siempre, a costa del sistema.

El investigador se refiere a la estructura del próximo gobierno, sobre todo, en los ámbitos locales, donde existen “ladronzuelos” y personajes de dudosa “reputación” que resultaron favorecidos por el fenómeno electoral que terminó siendo López Obrador.

Basta recordar que el partido de Andrés Manuel ganó la Presidencia de México, el 60 por ciento de la Cámara de Diputados federal, 55 por ciento en el Senado de la República, mayoría simple en 19 congresos locales y cinco de nueve gubernaturas en disputa.

Lo anterior le da un poder absoluto para hacer las reformas constitucionales que decida o darle marcha atrás a las reformas estructurales aprobadas durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.

El idilio con los mexicanos dependerá del rumbo que tome el país, una vez que AMLO asuma el poder y de las decisiones que adopte, aunque desde ahora ya ha hecho anuncios que han causado preocupación entre diversos sectores.

Y es que el ganador de las pasadas elecciones presidenciales pretende, entre otras cosas desaparecer el Estado Mayor Presidencial –que se ha encargado de la seguridad del Jefe en turno del Estado Mexicano— y reincorporar a más de ocho mil elementos a sus unidades tanto en las fuerzas armadas como en la Policía Federal.

Además, ha dicho que en aras de la austeridad descentralizará el gobierno federal de la Ciudad de México, esto es trasladar a los estados las diversas secretarías, lo que representaría mudar a más de un millón de trabajadores y sus familias y contar con la infraestructura necesaria para albergar esas dependencias. En la capital sólo se quedarían la Presidencia, Hacienda, Gobernación y Relaciones Exteriores.

Otra medida que adoptará el virtual presidente electo es desaparecer las delegaciones federales en todas las entidades de la República y en su lugar nombrará coordinadores estatales del gobierno federal, lo que se considera como una medida que debilitará los equilibrios y contrapesos entre los gobiernos estatales y municipales con la Federación, pondrá en riesgo el correcto funcionamiento del sistema y dará vida a una nueva élite política, cuyos integrantes se convertirían en los nuevos virreyes y vicegobernadores de México.

El tiempo nos dará la respuesta si será una dulce luna de miel o un amargo idilio.

 

 

 

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